Los recientes despidos en la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) han generado preocupación en Texas, especialmente en relación con la precisión de los pronósticos meteorológicos críticos para el estado.
La NOAA despidió a más de 800 empleados, incluidos meteorólogos del Servicio Meteorológico Nacional (NWS), como parte de una iniciativa federal para reducir la fuerza laboral. Estos recortes han suscitado inquietudes sobre la capacidad de la NOAA para proporcionar pronósticos precisos y oportunos, esenciales para la seguridad pública y la preparación ante desastres en Texas. El estado es propenso a fenómenos meteorológicos severos, como huracanes, tornados e inundaciones, que requieren información meteorológica confiable para mitigar riesgos y proteger vidas y propiedades.
La comunidad científica y los funcionarios locales han expresado su alarma ante la posibilidad de que la reducción de personal afecte la calidad de los pronósticos. El almirante Tim Gallaudet, exjefe interino de la NOAA, advirtió que estos despidos podrían comprometer la seguridad en diversos sectores, afirmando que “hay vidas en riesgo, sin duda”.
Además, la finalización de contratos de arrendamiento de instalaciones clave de la NOAA, como el Centro de predicción del Clima y el Tiempo, podría afectar la capacidad de la agencia para realizar pronósticos precisos. Aunque el Centro de Pronósticos de Houston del NWS no se ha visto afectado por los despidos, la reevaluación de los términos de arrendamiento de otras instalaciones plantea preocupaciones sobre la infraestructura necesaria para el monitoreo y la predicción del clima.

Los legisladores también han manifestado su preocupación. La representante Grace Meng calificó a los despidos como una amenaza para la seguridad nacional, destacando que los empleados afectados desempeñan un papel crucial en la protección contra desastres naturales.
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En Texas, donde las condiciones climáticas extremas son comunes, la precisión y puntualidad de los pronósticos meteorológicos son vitales. La reducción de personal podría afectar la capacidad de las autoridades locales y estatales para prepararse y responder eficazmente a emergencias climáticas, poniendo en riesgo la seguridad de las comunidades.
La situación actual destaca la importancia de contar con una NOAA plenamente operativa y dotada de personal suficiente para garantizar la seguridad pública y la resiliencia ante desastres naturales. La comunidad científica y los funcionarios públicos continúan monitoreando de cerca el impacto de estos despidos para cumplir con su misión crítica.


































