El Sistema de la Universidad Texas A&M ha prohibido recientemente la realización de espectáculos de drag en sus 11 campus universitarios, incluyendo el popular evento anual “Draggieland” programado para el 27 de marzo en el campus de College Station.
La Junta de Regentes justificó esta decisión argumentando que tales espectáculos son “inconsistentes con la misión y los valores fundamentales del Sistema, incluyendo el respeto por los demás”. Además, expresaron que las actuaciones de drag “probablemente crean o contribuyen a crear un ambiente hostil para las mujeres”.
Esta prohibición ha generado preocupaciones sobre posibles violaciones de los derechos de la Primera Enmienda. En respuesta, el Consejo de Empoderamiento Queer, el grupo estudiantil organizador de Draggieland, ha presentado una demanda federal contra la universidad, argumentando que la política viola la Primera Enmienda al dirigirse a ciertos tipos de discurso basados en la ideología percibida.
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La controversia se produce en medio de un contexto más amplio de restricciones similares en otras instituciones. Por ejemplo, el presidente de la Universidad West Texas A&M canceló una actuación de drag en el campus el año pasado, alegando que tales espectáculos “denigran y menosprecian a las mujeres”.
La decisión de Texas A&M también se alinea con una orden ejecutiva reciente del presidente Donald Trump que reconoce únicamente dos sexos, lo que ha llevado a varias universidades a reevaluar eventos y políticas relacionadas con la identidad de género.
La situación en Texas A&M destaca las tensiones actuales entre la libertad de expresión y las políticas institucionales, especialmente en lo que respecta a eventos que celebran la diversidad y la expresión de género. Mientras la demanda legal sigue su curso, el futuro de Draggieland y eventos similares en campus universitarios permanece incierto.


































