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Estados Unidos

Estudiante de Cornell se autodeporta

Momodou Taal, estudiante de Cornell, se autodeportó después de que EE.UU. revocara su visa por su participación en protestas pro-palestinas.

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Momodou Taal, un estudiante de doctorado en la Universidad de Cornell de nacionalidad británico-gambiana, tomó la decisión de abandonar Estados Unidos tras la revocación de su visa. Este acontecimiento ocurrió después de que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) decidiera revocar su visa debido a su participación en manifestaciones pro-palestinas en 2024. Taal, de 31 años, publicó su decisión en la red social X (anteriormente Twitter), expresando su desconfianza en el sistema judicial estadounidense y su temor por su seguridad personal.

Taal explicó que perdió la fe en que un fallo favorable de los tribunales garantizaría su seguridad y su derecho a expresar sus creencias, lo que lo llevó a decidir autodeportarse. “He perdido la fe en que pueda caminar por las calles sin ser secuestrado”, escribió. Su decisión se produjo días después de que un juez federal rechazara su solicitud para frenar temporalmente los procedimientos de deportación en su contra.

El caso de Taal refleja una situación cada vez más común para estudiantes extranjeros en Estados Unidos, especialmente aquellos que se han involucrado en protestas relacionadas con el conflicto entre Israel y Hamás. Taal, que había presentado una demanda federal junto con un profesor de Cornell y otro estudiante, argumentó que las órdenes ejecutivas firmadas por el expresidente Trump violaban los derechos de libertad de expresión protegidos por la Primera Enmienda. Sin embargo, tras la revocación de su visa y el intento de detención por parte de agentes del DHS el 19 de marzo, su futuro en el país quedó marcado por la incertidumbre.

El gobierno estadounidense vinculó a Taal con el terrorismo, acusándolo de ser un “simpatizante del terrorismo”. En respuesta a su autoexpulsión, un alto funcionario del DHS expresó que Taal había acatado el consejo de la secretaria del departamento, optando por salir del país por su propia cuenta. Esta postura del gobierno, que justifica las acciones migratorias basadas en la defensa de la seguridad nacional, ha generado controversia, especialmente entre los defensores de los derechos civiles y la libertad de expresión.

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El abogado de Taal, Eric Lee, manifestó su indignación ante la situación, denunciando que estas medidas represivas son un ataque directo a los derechos fundamentales. “Esto no sucede en una democracia”, señaló Lee, haciendo un llamado a la población para que defienda la libertad de expresión frente a lo que calificó como una amenaza autoritaria.

El caso de Taal no es único. Al menos tres estudiantes más han enfrentado situaciones similares en las últimas semanas, incluidos Mahmoud Khalil, estudiante de la Universidad de Columbia, y Ranjani Srinivasan, de la misma universidad. Khalil fue arrestado en Nueva York a principios de marzo por agentes del DHS y permanece detenido en un centro de detención en Luisiana. Srinivasan, por su parte, decidió autoexpulsarse hacia Canadá después de que le revocaran su visa.

Otro caso que ha ganado atención es el de Rumeysa Ozturk, estudiante de la Universidad de Tufts. Ozturk fue detenida por agentes del DHS mientras caminaba rumbo a una cena de iftar en el mes de Ramadán. Aunque no se le han presentado cargos penales, su caso ha generado inquietud sobre el uso de medidas migratorias para controlar la disidencia política.

Estos eventos han encendido un debate en las universidades de Estados Unidos, donde organizaciones académicas y de derechos civiles han cuestionado el uso de leyes migratorias para reprimir la disidencia política. A pesar de que el gobierno justifica estas acciones por supuestos vínculos con actividades peligrosas, los abogados de los estudiantes afectados sostienen que se trata de represalias por su activismo en contra de la política exterior estadounidense, especialmente en relación con el conflicto en Gaza.

El clima de tensión en los campus universitarios crece a medida que más estudiantes se ven afectados por estas medidas y su futuro migratorio permanece incierto. La comunidad académica se enfrenta a un desafío importante, pues la libertad de expresión y el activismo político, fundamentales para el dinamismo de las universidades, están siendo amenazados por un contexto político cada vez más restrictivo.

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MayrinM