Una mujer de 24 años identificada como Brooke Morgan Bestpitch fue arrestada en Georgia tras descubrirse una serie de videos perturbadores donde se observa a un menor atado y fumando marihuana bajo su aparente supervisión. La investigación, que comenzó a finales de 2024, se activó luego de que se recibieran reportes sobre conductas sospechosas ocurridas en el condado de Habersham. La gravedad del material audiovisual llevó a que el caso fuera transferido al Departamento del Sheriff del condado de Hall en diciembre del mismo año.
Las primeras diligencias derivaron en el arresto de Bestpitch el 6 de febrero de 2025. En ese momento solo se le imputó un cargo menor por conducta imprudente, y fue liberada al día siguiente tras pagar una fianza de 1.300 dólares. Sin embargo, esta detención inicial resultó ser apenas el inicio de un caso mucho más complejo y delicado.
Posteriormente, una orden judicial permitió revisar los teléfonos y cuentas de redes sociales de la acusada. Fue en su cuenta de Snapchat donde se hallaron los videos que llevaron a nuevas y más severas acusaciones. Según informes oficiales, uno de los videos mostraba al niño con una correa de perro alrededor del cuello, mientras la mujer tiraba de ella, restringiendo sus movimientos. En otros clips, el menor aparece atado con cinturones y cuerda gruesa, en una posición conocida como hogtied, en la que las muñecas y tobillos se atan por detrás del cuerpo, limitando completamente su movilidad.
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Debido a estos hallazgos, Bestpitch fue arrestada por segunda vez el 11 de abril de 2025, esta vez enfrentando cargos por crueldad infantil en primer grado, uno de los delitos más graves dentro de la legislación de protección infantil en Georgia. Tras este segundo arresto, fue puesta en libertad nuevamente tras pagar una fianza de 11.200 dólares. Hasta el momento, no ha emitido declaraciones ni se ha presentado públicamente a través de un abogado defensor.
La relación exacta entre la acusada y el menor no ha sido aclarada por las autoridades, quienes tampoco han revelado si el niño sufrió lesiones físicas, aunque han subrayado la gravedad emocional de los hechos. El material incautado, que ha causado indignación en la comunidad, será clave en el proceso judicial.
Organizaciones de protección a la infancia recordaron que cualquier sospecha de maltrato debe ser denunciada, y reiteraron la disponibilidad de líneas de ayuda como la Childhelp National Child Abuse Hotline (1-800-422-4453), disponible 24/7.
El caso sigue bajo investigación y no se descartan nuevas imputaciones si surgen más evidencias. Las autoridades trabajan para asegurar la protección del menor y esclarecer los hechos en su totalidad.


































