En respuesta a una serie de delitos violentos ocurridos el pasado 24 de abril, el Departamento de Policía de Austin (APD) ha recibido autorización oficial para utilizar tecnología de reconocimiento facial, una medida que marca un giro importante en las políticas tecnológicas de seguridad de la ciudad.
Según un memorando del administrador municipal adjunto, Eddie García, dirigido al Concejo Municipal, la aprobación se dio tras la comisión de dos robos y un asalto agravado perpetrados por un mismo sospechoso, quien ha demostrado “una clara disposición a usar la violencia contra cualquier miembro del público”.
La decisión se ampara en una resolución aprobada por la ciudad en 2020, la cual estipula que el uso de esta tecnología solo puede autorizarse en casos de amenaza inminente y con la condición de notificar posteriormente tanto al Concejo Municipal como al público.
En este contexto, la aprobación fue concedida bajo criterios específicos:
- Solo se utilizarán imágenes captadas en las escenas del crimen.
- No se incluirán en el análisis imágenes de transeúntes, testigos inocentes o personas ajenas al caso.
- La información extraída se conservará por un periodo de 10 años, conforme al reglamento de retención de datos vigente para investigaciones de delitos graves de primer grado.
Asimismo, el acceso a estos datos estará limitado a la Unidad de Robos del Departamento de Policía, a menos que surjan vínculos del sospechoso con otros delitos violentos.
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Este caso ha reactivado el debate local sobre el equilibrio entre seguridad pública y derechos civiles. Si bien algunos residentes apoyan el uso de herramientas avanzadas para capturar a delincuentes peligrosos, otros expresan preocupación por posibles abusos o errores del sistema, especialmente en contextos donde se ha cuestionado la precisión del reconocimiento facial en personas de distintos orígenes étnicos.
El municipio, sin embargo, sostiene que los protocolos están diseñados para evitar excesos. “La decisión no implica un uso indiscriminado de la tecnología”, indicó García. “El proceso está restringido y supervisado, y solo busca garantizar la seguridad ciudadana en una situación crítica”.
Este avance tecnológico en el cuerpo policial de Austin ocurre en un momento donde otras ciudades del país debaten medidas similares, especialmente ante el aumento de la violencia urbana y la presión por soluciones efectivas.
La comunidad espera ahora que la medida ayude a identificar y capturar al responsable de los ataques recientes, mientras se mantiene una vigilancia ciudadana sobre el respeto a los derechos individuales en el uso de herramientas tecnológicas por parte del gobierno.


































