Después de casi tres décadas de incertidumbre, las autoridades del condado de Nassau, en Nueva York, han logrado identificar a dos víctimas de un caso sin resolver que estremeció a la región. Se trata de Tanya Denise Jackson, una veterana del ejército de 26 años, y su hija de apenas dos años, Tatiana. Ambas desaparecieron en 1997, y sus restos fueron hallados en diferentes momentos y lugares de Long Island, sin ser reconocidos hasta ahora.
El Departamento de Policía del Condado de Nassau informó en una conferencia de prensa realizada el miércoles 23 de abril que “Jane Doe No. 3” y “Baby Doe” ya no son solo nombres de archivo, sino personas con historias y familias. La madre e hija fueron vinculadas gracias a los avances en tecnología forense y análisis genético.
Tanya fue hallada dentro de un contenedor de plástico tipo Rubbermaid en el Parque Estatal Hempstead Lake en junio de 1997. En ese momento, los investigadores no lograron determinar su identidad. Años más tarde, en abril de 2011, durante una búsqueda relacionada con los asesinatos de Gilgo Beach, se encontraron los restos esqueléticos de un niño cerca de Ocean Parkway. Solo recientemente se confirmó que pertenecían a la pequeña Tatiana, hija de Tanya.
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Las autoridades revelaron que Tanya Jackson sirvió en el ejército de los Estados Unidos y estuvo destacada en Texas, Georgia y Missouri. En el momento de su muerte, residía en Brooklyn y trabajaba en el campo médico. Los investigadores ahora buscan a personas que pudieran haberla conocido durante su servicio militar o en su vida laboral, con la esperanza de recabar información adicional que esclarezca los hechos.
Aunque los restos fueron encontrados en zonas cercanas a las del caso de los asesinatos de Gilgo Beach, los fiscales indicaron que no se ha confirmado una conexión directa entre ambos casos, por lo que mantienen abiertas líneas de investigación por separado.
En un gesto de respeto, Tanya y su hija fueron enterradas con todos los honores militares en el Cementerio Conmemorativo de Veteranos del Estado de Alabama, ubicado en Spanish Fort, su lugar de origen. La ceremonia fue sencilla pero cargada de emotividad, marcando el fin de una larga espera para quienes esperaban respuestas.
El caso sigue activo, y las autoridades han ofrecido una recompensa de hasta 25.000 dólares por cualquier información que conduzca al arresto del responsable o responsables. “Queremos saber si alguien sirvió con ella, fue su vecino o la vio en su entorno laboral en Brooklyn. Cada detalle cuenta”, señaló un portavoz del departamento de policía.

La identificación de Tanya y Tatiana representa un avance significativo en uno de los casos más antiguos y dolorosos sin resolver en Long Island, y renueva las esperanzas de que la justicia aún pueda alcanzarse, casi tres décadas después.


































