Virginia Giuffre, conocida mundialmente por acusar al príncipe Andrés del Reino Unido y al financiero Jeffrey Epstein de abuso sexual, falleció este viernes a los 41 años en su granja de Australia Occidental. Su publicista confirmó que la causa fue suicidio.
En un comunicado oficial, su familia expresó: “Con profundo pesar anunciamos que Virginia falleció anoche en su hogar. Se suicidó tras una vida marcada por el abuso sexual y la trata de personas”. Resaltaron que Giuffre fue “una férrea guerrera en la lucha contra el abuso” y que su luz alentó a muchos sobrevivientes, aunque el costo de su lucha fue, finalmente, demasiado alto.
Virginia Giuffre saltó a la esfera pública cuando denunció a Jeffrey Epstein, quien murió en 2019 en una prisión de Nueva York mientras esperaba juicio por cargos de tráfico sexual. Giuffre fue una de las primeras en señalar también a su entorno, incluyendo al príncipe Andrés. En 2021, presentó una demanda en Nueva York alegando que fue forzada a mantener relaciones sexuales con el miembro de la realeza cuando era menor de edad.
Nacida en Florida, Giuffre fue reclutada en su adolescencia por Ghislaine Maxwell, entonces pareja de Epstein, quien la atrajo con la promesa de un trabajo como masajista. Según sus declaraciones, terminó siendo obligada a mantener actos sexuales no solo con Epstein, sino también con sus asociados.
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Pese a las múltiples denuncias, Jeffrey Epstein había logrado inicialmente evitar un procesamiento federal severo gracias a un polémico acuerdo judicial en 2008. Sin embargo, la presión de víctimas como Giuffre llevó a su posterior detención federal en 2019, poco antes de su muerte. Maxwell fue posteriormente juzgada y condenada en 2021 por tráfico sexual, recibiendo una sentencia de 20 años de prisión.
Tras años de procesos legales, Giuffre buscó reconstruir su vida. Se casó, se mudó a Australia y fundó en 2015 la organización benéfica SOAR (Speak Out, Act, Reclaim) para la defensa de víctimas de abuso. No obstante, se separó de su esposo en años recientes.
Virginia deja atrás a tres hijos, a quienes su familia describió como la “luz de su vida”. Diversas personalidades del ámbito legal y de los derechos humanos lamentaron su muerte. Sigrid McCawley, su abogada, declaró: “Su valentía me impulsó a luchar con más ahínco, y su fuerza fue impresionante. El mundo ha perdido a un ser humano increíble. Descansa en paz, mi dulce ángel”.
El legado de Giuffre sigue siendo un símbolo de resistencia y valentía en la lucha contra los abusos de poder.


































