Aunque la Corte Suprema de Estados Unidos declaró inconstitucional la criminalización de la “conducta homosexual” hace más de 20 años, el Código Penal de Texas todavía contiene una disposición que penaliza dichas relaciones. En respuesta, un grupo bipartidista de legisladores ha presentado una iniciativa para eliminar esta normativa obsoleta.
El proyecto de ley 1738, propuesto por el representante demócrata Venton Jones de Dallas —quien es abiertamente homosexual—, busca derogar el Artículo 21.06 del código penal estatal. Esta sección establece que “una persona comete un delito si mantiene relaciones sexuales desviadas con otra persona del mismo sexo”, calificándolo como un delito menor de Clase C, sancionado con una multa de hasta 500 dólares.
A pesar de que el propio código indica que esta disposición fue invalidada por el caso Lawrence v. Texas en 2003, su presencia simbólica continúa siendo motivo de preocupación para defensores de los derechos civiles. “Este sentimiento refleja una creencia generalizada en la libertad personal y la intervención limitada del gobierno”, expresó Jones al presentar la iniciativa ante el Comité de Jurisprudencia Penal de la Cámara de Representantes.
El impulso para derogar la ley cuenta con un amplio respaldo bipartidista. Han firmado el proyecto tanto figuras demócratas como la senadora Ann Johnson y el presidente pro tempore Joe Moody, como republicanos conservadores como Dade Phelan y Brian Harrison. Este último afirmó que “criminalizar la homosexualidad no es función del gobierno”, y añadió que continuará defendiendo “un gobierno limitado y la libertad individual”.
Sin embargo, el camino hacia la derogación no está asegurado. En una sesión anterior, una propuesta similar llegó a estar en agenda para debate, pero nunca se concretó y terminó fracasando. La actual HB 1738 permanece en el comité sin una votación definitiva.
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El proyecto también ha recibido críticas desde sectores conservadores. Jonathan Covey, director de Política de Valores de Texas, opinó que la iniciativa podría enviar “el mensaje equivocado” al considerar que valida un estilo de vida con el que muchos discrepan. Durante la discusión, el presidente del comité, John Smithee, cuestionó si la eliminación del artículo impediría sancionar conductas como la pedofilia o las relaciones no consensuadas, lo que fue rechazado tajantemente por Jones.
En un momento emotivo, el legislador se dirigió directamente a sus colegas republicanos del comité: “Presidente Smithee: su matrimonio con su esposa no es un delito. Representante [Mitch] Little: su matrimonio con su esposa no es un delito. Representante [Brent] Money: su matrimonio con su esposa no es un delito. Entonces, cuando hablamos sobre mi prometido Gregory y sobre mí, ¿por qué debería yo, un colega suyo, ser tratado como un delincuente bajo esta ley?”
La persistencia de esta norma, aunque anulada legalmente, representa para muchos una herida abierta que refleja décadas de discriminación institucional. Para sus promotores, derogar esta ley no solo es un acto simbólico, sino un paso hacia un sistema legal más justo y coherente con los derechos individuales.