La planta de recuperación de materiales Recology King County, ubicada en el sur de Seattle, ha dado un paso significativo hacia la automatización sostenible al integrar robots con inteligencia artificial (IA) en su línea de reciclaje. Este avance promete mejorar la eficiencia de la clasificación de residuos y contribuir a la reducción del volumen de desechos enviados a vertederos.
Cada día laborable, Recology procesa alrededor de 300 toneladas de materiales reciclables, combinando el trabajo humano con tecnología mecánica. No obstante, la reciente incorporación de robots con IA marca un cambio crucial en la forma en que se gestionan los residuos sólidos.
“La IA es más precisa a la hora de detectar el material que busca“, explicó Justin Johnson, gerente de operaciones de Recology. Los nuevos dispositivos, desarrollados por Glacier Robotics, están equipados con cámaras que les permiten identificar y clasificar hasta 45 artículos por minuto, incluyendo plásticos y metales como el aluminio. Esta capacidad supera ampliamente los ritmos manuales, ofreciendo resultados más uniformes y veloces.
Actualmente, se estima que el 90 % de los residuos depositados en los contenedores azules se reciclan exitosamente. Sin embargo, el 10 % restante aún termina en vertederos debido a errores de clasificación o contaminación. La meta de la empresa es minimizar esa pérdida con la ayuda de esta tecnología avanzada.
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Areeb Malik, cofundador de Glacier Robotics, destacó el impacto ambiental positivo de este enfoque. “Para fabricar una lata de aluminio nueva se necesita un 93 % menos de energía si se utiliza una lata reciclada en lugar de mineral virgen“, señaló. “Ese ahorro energético es clave para la conservación de nuestros recursos naturales.”
Malik también aclaró que la IA utilizada en estos robots no es la misma que los modelos de lenguaje populares como ChatGPT. “Lo nuestro es una IA diseñada para ser eficiente, rápida y con bajo impacto ambiental. Queremos que nuestros productos sean una solución, no un problema para la sociedad.”
Recology no solo opera en Seattle, sino que también presta servicios en otras 12 ciudades cercanas, incluyendo Issaquah, Maple Valley y Tukwila. El impacto positivo de esta tecnología, por tanto, se extiende más allá de los límites urbanos de Seattle.
La implementación de IA en reciclaje representa una nueva frontera en la gestión de residuos. Además de mejorar el rendimiento operativo, también busca educar y sensibilizar a la comunidad sobre la importancia del reciclaje correcto. Gracias a esta iniciativa, Seattle se posiciona a la vanguardia de la sostenibilidad urbana mediante el uso responsable de la inteligencia artificial.
Esta iniciativa marca un modelo a seguir para otras ciudades que buscan modernizar su infraestructura ambiental, al tiempo que avanzan en el cumplimiento de objetivos ecológicos de largo plazo.


































