La región de New England atraviesa un periodo de alta tensión social tras el hallazgo de ocho cuerpos en distintas zonas rurales durante las últimas semanas. Lo que comenzó como casos aislados ha tomado fuerza en redes sociales, donde miles de usuarios plantean la posibilidad de que se trate de un asesino en serie.
Los cuerpos han sido encontrados en áreas boscosas, márgenes de ríos y caminos rurales en Massachusetts, Connecticut y Rhode Island. A pesar de la creciente especulación pública, las autoridades insisten en que no existe evidencia suficiente para afirmar que estos casos estén conectados.
La teoría de un asesino serial comenzó a cobrar fuerza especialmente en Facebook, donde un grupo inicialmente llamado New England Serial Killer alcanzó más de 65.000 miembros. Aunque el nombre fue modificado por políticas de la plataforma, el propósito del grupo no cambió: allí se comparten teorías, mapas con ubicaciones de los hallazgos, supuestos patrones y nombres de las víctimas. Solo en abril, cerca de 15.000 personas se sumaron a la comunidad virtual.
Este fenómeno digital ha tenido un impacto directo en los motores de búsqueda. Fox News informó que, a partir del 7 de abril —cuando se registraron nuevos hallazgos en las localidades de Killingly y Springfield—, las consultas en Google relacionadas con “asesino serial en Nueva Inglaterra” aumentaron de forma abrupta.
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En medio de este clima de ansiedad colectiva, las autoridades han emitido declaraciones para desmentir las versiones no oficiales. “No hay información en este momento que sugiera una conexión entre los hallazgos de restos humanos que se están investigando en diferentes agencias”, aseguró el portavoz de la Policía Estatal de Connecticut en conferencia de prensa.
Los investigadores han insistido en que cada caso está siendo abordado de manera independiente, con la colaboración de varias agencias locales y estatales. Sin embargo, la falta de información clara y oportuna ha sido una de las razones que alimenta la desconfianza y la proliferación de teorías no confirmadas en internet.
La narrativa del “asesino en serie” ha calado hondo en la opinión pública, en parte debido a la aparente cercanía geográfica de los cuerpos y la escasa explicación oficial. Aunque algunos expertos en criminología han señalado que el patrón no es lo suficientemente claro como para hablar de un solo autor, admiten que la percepción de amenaza está influida por la repetición de escenas similares y el vacío informativo.
Mientras las investigaciones continúan, la población de New England permanece atenta. Algunos residentes han expresado su preocupación por la seguridad en zonas rurales, mientras que otros exigen mayor transparencia de parte de las autoridades para evitar el pánico colectivo.
Por ahora, la única certeza es que hay más preguntas que respuestas, y la presión mediática no parece disminuir.


































