Con el objetivo de frenar la creciente cifra de muertes por accidentes de tránsito en zonas de construcción vial, varias agencias estatales y municipales de Texas han lanzado nuevas campañas de concientización. La tragedia personal de Kathy Bond, quien perdió a su hija Katrina hace 16 años en un accidente en plena I-35, ilustra el dolor que dejan estos siniestros. “Él simplemente la atropelló, instantáneamente. Esta joven de 22 años debería estar aquí”, expresó conmovida.
Solo el año pasado, 215 personas perdieron la vida en accidentes ocurridos en zonas de obras a lo largo del estado, según datos del Departamento de Transporte de Texas (TxDOT). Esta alarmante estadística ha impulsado una serie de acciones coordinadas entre organismos como el propio TxDOT y departamentos policiales municipales, especialmente en el centro de Texas, donde el tránsito y las obras son constantes.
Una de las principales iniciativas es la campaña “Sé inteligente. Conduce con cuidado”, impulsada por TxDOT. Su mensaje es claro: la prudencia puede salvar vidas. “Las zonas de obras pueden ser lugares peligrosos cuando los conductores son descuidados. Confiamos en que Texas actúe con cortesía y responsabilidad”, afirmó Michael Chacón, director de la División de Seguridad Vial de TxDOT.
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El enfoque no es solo informativo, sino también preventivo. En la ciudad de Kyle, ubicada en el corazón del corredor I-35 —una de las rutas más transitadas y peligrosas del país—, la policía local ha puesto en marcha la llamada “Campaña 70”. Esta busca recordar a los conductores la importancia de respetar los límites de velocidad y prestar atención a las condiciones cambiantes del entorno vial.
“Seguimos viendo accidentes fatales que se podrían haber evitado con medidas básicas como reducir la velocidad o dejar de mirar el celular”, explicó Ashlee Bradshaw, oficial de información pública del Departamento de Policía de Kyle. “La seguridad vial es una prioridad para nosotros porque cada vida cuenta.”
Estas campañas no solo buscan reducir los siniestros, sino también generar un cambio de cultura entre los conductores texanos. En ese sentido, TxDOT recuerda que adoptar hábitos responsables al volante —como mantener una distancia adecuada, guardar el teléfono y respetar la señalización— es esencial, sobre todo en zonas de obras donde los riesgos se multiplican.
El testimonio de Kathy Bond y las cifras duras del año pasado son un llamado de atención que va más allá de las estadísticas. Detrás de cada número hay una familia rota, una vida truncada. Las autoridades esperan que, con educación, vigilancia y cooperación ciudadana, se pueda evitar que más familias vivan una tragedia como la de los Bond.
La seguridad vial es una responsabilidad compartida, y en Texas, cada paso hacia la conciencia al volante podría ser la diferencia entre la vida y la muerte.


































