La batalla legislativa por los derechos de las personas transgénero ha cobrado nueva fuerza esta semana en el Capitolio de Texas, donde legisladores se preparan para debatir una serie de proyectos de ley considerados por muchos como los más restrictivos del país. Al centro de la controversia está el resurgimiento del proyecto de ley de baños públicos, una propuesta que generó atención nacional en 2017 pero que, entonces, no logró ser aprobada.
El Proyecto de Ley Senatorial 240, presentado por el senador estatal Mayes Middleton, exige que las personas utilicen baños y vestuarios públicos de acuerdo con su sexo biológico registrado al nacer, y no con su identidad de género. Además, introduce mecanismos legales para sancionar a entidades gubernamentales que no lo apliquen.
Middleton, quien actualmente se postula para reemplazar a Ken Paxton como Fiscal General de Texas, ha defendido la propuesta como una medida de protección para la privacidad y seguridad de mujeres y niñas. Organizaciones como Texas Values respaldan esta postura, argumentando que “ninguna mujer debería sentirse amenazada en un espacio público”.
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Sin embargo, la respuesta de la comunidad transgénero y sus aliados ha sido inmediata y contundente. En una rueda de prensa celebrada la mañana del martes, Alex Ermels, presidente de PFLAG Odessa, denunció que la medida obligaría a hombres trans como él a volver a usar baños femeninos, lo que calificó de inseguro e inapropiado. “No es privacidad ni seguridad; es absurdo”, sentenció.
Los críticos de la SB-240 sostienen que la legislación forma parte de una ofensiva más amplia contra la comunidad LGBTQ+, y acusan a los legisladores conservadores de utilizar “guerras culturales” para distraer la atención de problemas más urgentes en el estado.
A pesar de haber sido detenida en 2017 por la presión de líderes empresariales y defensores de los derechos civiles, el contexto político ha cambiado. Según Jim Henson, director del Proyecto de Política de Texas, la Cámara de Representantes estatal ha girado más hacia la derecha, lo que podría facilitar el avance del proyecto.
Pero la ley de baños no es la única en la agenda. Esta semana también se discutirán otras propuestas que incluyen:
- Restricciones al acceso a servicios médicos para personas trans.
- Autorización a empleados escolares para ignorar la identidad de género de sus estudiantes.
- Penalización de personas trans en interacciones con agencias gubernamentales.
Aunque se esperaba que los debates comenzaran el martes 22 de abril, fueron pospuestos. No se ha confirmado aún la fecha exacta del inicio de las discusiones, pero se anticipa que el tema dominará la agenda legislativa en los próximos días.
Con el futuro de estas leyes aún incierto, la atención se centra ahora en cuánto capital político están dispuestos a invertir los líderes republicanos para avanzar en propuestas que han polarizado a Texas y captado la atención del país entero.


































