La ciudad de Austin ha marcado un nuevo hito en su crecimiento vertical. La torre Waterline, actualmente en construcción en el centro de la ciudad, ha superado oficialmente a la reconocida torre Sixth y Guadalupe, convirtiéndose en el edificio más alto de la capital texana.
Este avance se dio a conocer el 22 de abril de 2025, cuando Andrew Smith, vicepresidente senior de Lincoln Property Company, publicó en redes sociales una actualización sobre el estado del proyecto. Smith celebró que la estructura de 74 pisos de Waterline ha rebasado en altura a los 66 pisos de la torre Sixth y Guadalupe, que hasta ahora ostentaba el título de la más alta.
Lincoln Property Company desarrolla este ambicioso proyecto en alianza con Kairoi Residential, la misma firma que previamente había construido la torre ahora superada.
La torre Waterline, además de cambiar el perfil del skyline de Austin, está llamada a convertirse no solo en un ícono arquitectónico, sino también en un importante núcleo comercial y residencial. Se espera que albergue un hotel de lujo, oficinas corporativas, apartamentos y espacios comerciales, consolidando así su papel como punto clave en el centro urbano.
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El proyecto, que se ubica estratégicamente cerca del río Colorado y áreas peatonales del centro, representa una apuesta por la densificación vertical en una ciudad que ha experimentado un notable crecimiento económico y poblacional en los últimos años. Según expertos del sector inmobiliario, su finalización marcará un antes y un después en la infraestructura urbana de Texas.
De continuar su desarrollo sin contratiempos, Waterline también podría arrebatarle el título de rascacielos más alto del estado al JPMorgan Chase Tower de Houston, que actualmente mide 305 metros. Aunque no se ha confirmado la altura exacta de la torre Waterline al finalizar, fuentes cercanas al proyecto estiman que alcanzará aproximadamente 312 metros, lo que la posicionaría en la cima del ranking estatal.
Además del aspecto estético y técnico, el proyecto también ha sido valorado por su potencial de revitalización urbana. Al concentrar una gran variedad de usos, desde vivienda hasta turismo y negocios, se espera que dinamice la economía del centro de Austin y genere nuevas oportunidades laborales en distintos sectores.
En una ciudad caracterizada por su innovación tecnológica y su vibrante escena cultural, la torre Waterline es vista como un símbolo del nuevo perfil de Austin: una metrópolis moderna, en expansión, que mira hacia el futuro sin perder su identidad.
Con este nuevo paso, Austin se consolida como uno de los centros urbanos más pujantes del sur de Estados Unidos, y la Waterline como su nueva joya arquitectónica.


































