Nigel Thomas, de 34 años y conocido en línea como “Nati Bang”, fue arrestado el 25 de abril tras un crimen macabro. Thomas, quien mató a Wilma Robertson, de 35 años, en Hanover, Indiana, el 14 de abril, intentó incriminar a un hombre inocente creando cuentas falsas en redes sociales.
Las autoridades encontraron el cuerpo de Robertson, quien había sido apuñalada fatalmente, durante un control de bienestar solicitado por amigos y familiares. La policía rápidamente identificó a un sospechoso después de que los familiares recibieran mensajes de alguien que se hacía pasar por Shawn Bailey, un hombre de Louisville, Kentucky, quien aparentemente confesaba el crimen.
Bailey fue arrestado el 15 de abril bajo cargos de asesinato. La confesión, junto con las pruebas digitales que apuntaban hacia él, parecía incriminarlo. Sin embargo, después de diez días de detención y nuevos resultados de pruebas de ADN, Bailey fue exonerado de toda implicación en el crimen, lo que llevó a la policía a reabrir la investigación.
La verdad detrás de la falsificación de pruebas fue revelada cuando se descubrió que Nigel Thomas, residente en Oxford, Ohio, fue quien cometió el asesinato y luego creó un elaborado plan para incriminar a Bailey. Thomas utilizó múltiples cuentas falsas en redes sociales para enviar mensajes a los familiares de Robertson, confesando el asesinato y engañando a las autoridades, lo que inicialmente resultó en el arresto erróneo de Bailey.
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El fiscal del condado de Jefferson, David Sutter, explicó que Thomas “elaboró un plan meticuloso” para incriminar a Bailey. Según el informe, Thomas no solo falsificó la confesión, sino que también manipuló evidencias digitales para hacer parecer que Bailey estaba involucrado en el asesinato.
El 25 de abril, tras obtener resultados definitivos de ADN, los investigadores arrestaron a Thomas en Oxford, Ohio, y lo llevaron al condado de Butler, Ohio, donde permanece detenido sin derecho a fianza, a la espera de su extradición a Indiana. El proceso de extradición se llevará a cabo bajo el Uniform Criminal Extradition Act (UCEA), que regula el traslado de los acusados entre estados.
Una vez en Indiana, Thomas enfrentará cargos formales por asesinato, y si es hallado culpable, podría ser sentenciado a entre 45 y 65 años de prisión o cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Además, debido a la falsificación de pruebas y la obstrucción de la justicia, se espera que enfrente cargos adicionales que podrían sumar años a su sentencia.
El caso también subraya la importancia de la colaboración interinstitucional, ya que involucró a agencias de Indiana, Ohio y Kentucky, trabajando conjuntamente para resolver el crimen. El Jefferson County Sheriff’s Office y la Butler County Sheriff’s Office jugaron un papel crucial en la identificación y captura del verdadero responsable.
Wilma Robertson, madre de dos hijos y asistente de enfermería certificada, era conocida en su comunidad por compartir mensajes inspiradores en redes sociales. La tragedia de su muerte ha dejado una profunda huella en sus seres queridos, quienes destacaron su papel como fuente de motivación para los demás.
Este caso resalta la complejidad de los crímenes en la era digital, donde la falsificación de pruebas y la manipulación en redes sociales pueden tener consecuencias devastadoras para los inocentes.


































