Corey Boyd, uno de los 10 reclusos que escaparon del Centro Correccional de la Parroquia de Orleans el pasado viernes, fue recapturado este martes, informó la Policía Estatal de Luisiana.
Boyd, de 19 años, enfrenta cargos por asesinato en segundo grado, intento de asesinato y agresión agravada. Es el quinto fugitivo en ser detenido tras la fuga ocurrida a la 1:00 a. m., cuando los internos escaparon por un agujero detrás del inodoro en una celda.
Según las autoridades, el escape fue facilitado por Sterling Williams, un trabajador de mantenimiento que cerró el suministro de agua en la celda, permitiendo que los reclusos ejecutaran su plan. Williams fue arrestado y enfrenta 10 cargos de fuga simple y malversación de fondos.
“En lugar de denunciar al recluso, Williams cerró el agua según las instrucciones, lo que permitió que los reclusos llevaran a cabo su plan de fuga”, indicó un comunicado oficial. Williams alegó haber actuado bajo amenaza de ser apuñalado.
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Las autoridades no detectaron la fuga hasta siete horas después, lo que permitió a los presos ganar terreno. En las imágenes de vigilancia difundidas por la policía, se observa a varios internos saliendo del centro a toda velocidad, algunos con ropa naranja, otros con uniformes blancos.
Los fugitivos escalaron una valla utilizando mantas para protegerse del alambre de púas. Posteriormente, fueron vistos cruzando una autopista interestatal esquivando vehículos.
La sheriff de la parroquia de Orleans, Susan Hutson, señaló que existen indicios de complicidad interna. “Es casi imposible que alguien salga de estas instalaciones sin ayuda”, afirmó durante una conferencia de prensa.
La Oficina del Sheriff informó que tres empleados fueron suspendidos sin goce de sueldo mientras se realiza una investigación interna sobre las prácticas de supervisión. Se confirmó que ningún agente estaba presente en el módulo donde se encontraban los reclusos al momento de la fuga. Un técnico asignado al área se había retirado para buscar comida.
El FBI ofreció recompensas de hasta $10,000 por información que condujera a la captura de los prófugos. Otras agencias, como CrimeStoppers y la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, también ofrecieron incentivos.
Los otros fugitivos aún buscados tienen edades entre 19 y 42 años y están acusados de violencia doméstica, agresión agravada y homicidio. Las autoridades continúan la búsqueda con apoyo estatal y federal.