El Congreso de Estados Unidos está intensificando los esfuerzos para preservar la posición del país como líder global en inteligencia artificial (IA), en un contexto de feroz competencia con China. Este debate, que involucra a legisladores y líderes de la industria, está tomando mayor relevancia a medida que la IA se convierte en un factor clave para el futuro de la economía mundial.
El jueves, los principales ejecutivos de empresas de IA, incluidos Sam Altman de OpenAI, Lisa Su de AMD, Brad Smith de Microsoft y Michael Intrator de CoreWeave, comparecieron ante el Comité de Comercio, Ciencia y Transporte del Senado. Su presencia marcó el inicio de un debate sobre el futuro de la IA en EE. UU., que busca equilibrar la innovación con las regulaciones necesarias para garantizar la seguridad y el liderazgo global en este campo.
La preocupación central es cómo Estados Unidos puede mantenerse a la vanguardia en el desarrollo de la IA mientras enfrenta la creciente presión de China, que ha avanzado rápidamente en este terreno. En este sentido, el lanzamiento de DeepSeek a principios de 2025 puso en alerta a Silicon Valley, con afirmaciones de que su modelo de IA podría desafiar a los gigantes estadounidenses de la tecnología.
“Necesitamos actuar con rapidez porque, si no, estaremos ante otro Huawei, un caso en el que Estados Unidos se queda atrás”, advirtió la senadora demócrata Maria Cantwell, quien subrayó que la situación se ha convertido en un problema de seguridad nacional. La referencia a Huawei, la gigante china de telecomunicaciones, resalta la magnitud de la preocupación: una competencia por el dominio de la tecnología de vanguardia.
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Sin embargo, los legisladores han sido cautelosos sobre la creación de regulaciones demasiado estrictas que puedan frenar el dinamismo de la industria en EE. UU. El senador Ted Cruz, de Texas, planteó la cuestión de si el país debería seguir su tradicional enfoque de libertad empresarial o adoptar políticas más controladas, similares a las que se están implementando en Europa.
“La clave está en fomentar la innovación a través de asociaciones con investigadores académicos y acelerar la adopción de la tecnología”, afirmó Brad Smith, presidente de Microsoft, durante su testimonio ante el Senado. Las propuestas sugieren que el país necesita mejorar la infraestructura energética y los permisos para expandir la producción de chips y otros componentes esenciales para la IA.
Un desafío adicional radica en las crecientes demandas de energía y almacenamiento de datos que la IA requiere. Según un informe de la Agencia Internacional de Energía, la demanda de electricidad de los centros de datos dedicados a la IA se duplicará para 2030, alcanzando los 945 teravatios-hora, un volumen superior al consumo total de Japón.
Para enfrentar estos retos, Sam Altman, CEO de OpenAI, enfatizó la importancia de una revolución en las energías abundantes. “Es fundamental asegurar que Estados Unidos lidere tanto en inteligencia como en energía, lo que podría cambiar el mundo de formas positivas”, aseguró Altman, destacando que la competencia por la supremacía en IA no solo es económica, sino también geopolítica.
El futuro de la inteligencia artificial está en juego, y con ello, el liderazgo tecnológico y económico global de Estados Unidos, mientras enfrenta la acelerada carrera con China.


































