Estados Unidos dejará de acuñar las monedas de un centavo a comienzos de 2026, según confirmó el Departamento del Tesoro este miércoles. La medida fue instruida en febrero y será implementada por la U.S. Mint una vez se agoten las plantillas de producción.
El objetivo principal es reducir los costos fiscales. Según datos del Tesoro citados por The Wall Street Journal, fabricar cada centavo cuesta actualmente 3.69 centavos, una cifra muy por encima de su valor nominal. Solo en el año fiscal 2024, esta diferencia generó pérdidas de más de 85 millones de dólares.
“Suspender la producción del centavo representa un ahorro anual estimado en 56 millones de dólares”, indicó el informe oficial.
Con el retiro de la moneda, se anticipan cambios en las prácticas comerciales. Los pagos en efectivo comenzarán a redondearse al múltiplo de cinco más cercano, lo que podría impactar principalmente a quienes dependen del efectivo. “Hasta un 16% de las transacciones en EE.UU. aún se hacen en efectivo, con mayor uso entre personas mayores y de bajos ingresos”, explicó el diario.
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La desaparición del centavo también genera inquietud en torno a posibles efectos inflacionarios. Según el economista Jay Zagorsky, citado por Axios, “es necesaria una legislación clara sobre el redondeo para proteger a los consumidores más vulnerables”.
Desde su creación en 1792, el centavo ha sido parte del día a día de los estadounidenses. En sus orígenes estaba hecho de cobre puro; hoy es una aleación de cobre y zinc. Más allá de su función monetaria, ha sido un símbolo cultural, presente incluso en la moda con el clásico penny loafer.
Con más de 14 mil millones de centavos estimados en frascos y cajones de hogares, según la Reserva Federal, la moneda había perdido su circulación activa. Kevin McColly, CEO de Coinstar, destacó que “miles de millones de monedas están estancadas, lo que reduce su utilidad en la economía diaria”.
Para algunos, el fin del centavo marca el cierre de una era. Para otros, es un paso necesario para modernizar el sistema monetario estadounidense. Mientras tanto, los consumidores y comercios se preparan para los ajustes que traerá esta histórica decisión.


































