La Agencia de Protección Ambiental (EPA) anunció esta semana que eliminará gradualmente la tecnología de arranque y parada automática de los vehículos, una medida que marcará un cambio significativo en la regulación automotriz de EE. UU.
El administrador de la EPA, Lee Zeldin, dio a conocer la decisión a través de su cuenta de X (antes Twitter), declarando: “Tecnología de arranque y parada: donde tu coche se apaga en cada semáforo en rojo para que las empresas reciban un trofeo por su participación climática”. Añadió también: “La EPA la aprobó, y todo el mundo la detesta, así que la estamos solucionando”.
La función start-stop fue introducida con el objetivo de reducir el consumo de combustible y las emisiones contaminantes. Su mecanismo apaga automáticamente el motor del vehículo al detenerse, por ejemplo, en semáforos, y lo reinicia cuando el conductor suelta el freno.
Aunque popular entre los fabricantes por los créditos de carbono que recibían al incorporar esta tecnología, su implementación ha generado críticas constantes entre los conductores, quienes la consideran molesta e incluso perjudicial para los motores a largo plazo.
Según datos citados por el New York Post, esta tecnología —conocida como de “reducción de CO₂ fuera de ciclo”— fue propuesta por primera vez en 2012 durante el gobierno del expresidente Barack Obama, pero no fue adoptada ampliamente hasta 2017, tras la flexibilización de las normativas de ahorro de combustible.
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Para el año 2023, el 65 % de los vehículos nuevos incluía este sistema, lo que evidencia su integración en la industria. Sin embargo, la decisión de la EPA podría revertir esa tendencia y forzar a los fabricantes a replantear sus estrategias tecnológicas.
La medida también se enmarca en una orden ejecutiva del presidente Donald Trump conocida como “liberar la prosperidad a través de la desregulación”, la cual instruye a agencias federales como la EPA a eliminar al menos diez regulaciones existentes por cada nueva regulación propuesta.
Con esta política, la administración Trump busca reducir lo que considera trabas innecesarias al crecimiento económico, mientras que críticos señalan posibles consecuencias ambientales a largo plazo.
Por el momento, la EPA no ha anunciado un calendario específico para la eliminación total de la tecnología start-stop, aunque se espera que las nuevas regulaciones entren en vigor en los próximos meses.
Esta decisión podría tener implicaciones tanto económicas como ecológicas para la industria automotriz, al suprimir los incentivos que favorecieron el desarrollo e implementación del sistema durante más de una década.