La Universidad de Harvard publicó este martes los informes finales de sus grupos de trabajo sobre antisemitismo e islamofobia, revelando un entorno universitario marcado por la intolerancia, el miedo y la marginación hacia estudiantes judíos y musulmanes, especialmente desde el inicio de la guerra en Gaza.
Los documentos, que suman más de 500 páginas, ofrecen un análisis profundo de las experiencias de estos colectivos en el campus, y proponen recomendaciones institucionales que ya comenzaron a aplicarse tras los informes preliminares publicados en junio de 2024.
En una carta abierta, el presidente interino de Harvard, Alan Garber, reconoció fallos institucionales:
“Lamentamos los momentos en los que fallamos. No aceptaremos la intolerancia en ninguna de sus formas”, escribió.
La publicación ocurre en medio de crecientes presiones externas. La administración del expresidente Trump ha acusado a universidades como Harvard de no hacer lo suficiente para erradicar el antisemitismo, lo que ha generado conflictos sobre supervisión institucional y financiamiento federal.
Los informes revelan que el 40 % de los estudiantes judíos dicen no sentirse plenamente bienvenidos en la universidad, y una cuarta parte de ellos teme por su seguridad física. Por otro lado, el 92 % de los estudiantes musulmanes encuestados teme represalias académicas o profesionales por expresar sus opiniones.
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Los datos provienen de encuestas y sesiones de escucha realizadas por los grupos de trabajo creados en 2023 para evaluar el impacto de las tensiones derivadas del conflicto en Medio Oriente.
“Los estudiantes musulmanes se sintieron abandonados y silenciados”, señala el informe sobre islamofobia, el cual también documenta actos de discriminación y aislamiento social.
Garber advirtió sobre los efectos deshumanizantes de los entornos polarizados, afirmando que:
“Algunos estudiantes fueron marginados de la vida universitaria debido a su identidad o creencias, lo que erosionó nuestro sentido de comunidad”.
Organizaciones externas como la Liga Antidifamación (ADL) calificaron los informes como un paso positivo.
“Esta es una evaluación clara y brutalmente honesta”, declaró Jonathan Greenblatt, director ejecutivo de la ADL.
“Aunque queda trabajo por hacer, este informe es un avance necesario hacia la sanación”.
Expertos en educación como Kevin Welner, del Centro Nacional de Política Educativa de la Universidad de Colorado, afirmaron que las universidades enfrentan “tensiones muy reales y poderosas”, debiendo equilibrar la libertad académica con la seguridad y la inclusión.
Welner enfatizó que el objetivo no debe ser eliminar puntos de vista, sino fomentar un entorno de respeto mutuo:
“Los instructores deben garantizar un mercado de ideas en el aula sin imponer ortodoxias”, afirmó.
El informe concluye con un llamado a reforzar los valores de pluralismo, libertad de expresión y cohesión comunitaria, subrayando que las protestas y el disenso son parte de la vida universitaria, pero deben coexistir con el derecho de todos los estudiantes a aprender en un entorno seguro.