Una investigación de cuatro días liderada por la Policía Estatal de Oregón (OSP) culminó el 18 de mayo con la incautación y reubicación de 310 animales del West Coast Game Park Safari, una instalación no acreditada ubicada en el condado de Coos.
Durante el operativo, que contó con el apoyo de agencias estatales y federales, se sacrificaron humanitariamente un pollo, un kinkajou y un camello debido a su grave estado físico. “El cuidado de los animales ha sido una consideración primordial durante la investigación”, indicó la OSP en un comunicado.
Veterinarios en el lugar evaluaron a cada animal, ajustaron dietas y suministraron alimento fresco proporcionado por la Sociedad Protectora de Animales de Oregón, que también participó activamente junto al Departamento de Agricultura y el Departamento de Pesca y Vida Silvestre.
La operación se produjo tras una larga investigación criminal que comenzó en el otoño de 2024. “Nos llevó tiempo reunir las pruebas necesarias para llevar a cabo esta operación”, explicó el oficial Kyle Kennedy de la OSP.
En el transcurso de la inspección, se observaron condiciones críticas: un único empleado a cargo de más de 300 animales, felinos en estado de desnutrición visible, y recintos insalubres. Una inspección previa del USDA en diciembre de 2024 ya había advertido sobre la falta de personal capacitado y animales con masa muscular disminuida.
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Un caso emblemático fue el hallazgo de un tigre muerto en un congelador durante una inspección el 22 de enero, lo que reforzó las sospechas de negligencia prolongada.
El historial del parque ya incluía múltiples advertencias. En marzo de 2023 recibió una notificación oficial por violaciones a la Ley Federal de Bienestar Animal. A pesar de ello, continuó operando.
Organizaciones defensoras de animales como PETA calificaron el parque como un “zoológico de carretera abandonado”. “Después de años de ignorar las leyes mínimas de bienestar animal, finalmente deberá enfrentar las consecuencias”, declaró Debbie Metzler, directora de vida silvestre en cautiverio de la fundación.
El sheriff del condado de Coos, Gabe Fabrizio, admitió que su oficina recibió quejas previas, pero carecían de recursos para actuar. “Afortunadamente, la OSP coordinó esta respuesta masiva con múltiples agencias”, afirmó.
El West Coast Game Park Safari permanece cerrado y las autoridades recomiendan evitar la zona mientras continúa el proceso judicial y se determina el destino final de los animales.
El futuro del parque es incierto, mientras crecen los llamados públicos para su cierre definitivo.


































