En medio de una disputa legal con la administración Trump, Harvard University obtuvo este jueves una victoria judicial que le permitirá, por ahora, retener a sus estudiantes internacionales. La decisión se produce tras el retiro de su autorización para albergar alumnos extranjeros, por parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), alegando incumplimiento con una solicitud de registros.
Durante la ceremonia de graduación en la Escuela de Teología de Harvard, el presidente de la universidad, Alan Garber, abordó directamente el conflicto. “Miembros de la clase de 2025 que vienen de la calle de al lado, de todo el país y de todo el mundo”, dijo, subrayando el carácter internacional de la institución.
La medida cautelar dictada por un juez federal permite a miles de estudiantes extranjeros permanecer en Harvard mientras avanza el proceso judicial. Sin embargo, el futuro continúa incierto. “La gente está realmente en pánico porque no sabe si podrá regresar el próximo semestre”, comentó Leo Gerden, estudiante de posgrado.
El conflicto legal ocurre en un contexto de tensiones por denuncias de antisemitismo en campus universitarios. En la ceremonia, un orador se refirió a la guerra en Gaza con estas palabras: “No quedan zonas seguras en Gaza después de 600 días y 77 años de genocidio… el tiempo se agota”.
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Fuera del recinto, manifestantes pro-palestinos realizaron una protesta, mientras dentro del auditorio, Garber recibió aplausos al defender la diversidad estudiantil de Harvard frente a las medidas federales.
El presidente Donald Trump criticó duramente a la universidad. “Harvard ha sido un desastre”, declaró, acusando a la institución de generar un ambiente hostil para estudiantes judíos tras el ataque de Hamas contra Israel.
Garber reconoció la existencia de problemas de discriminación, pero negó que se trate de antisemitismo institucional. “La principal manifestación del antisemitismo y del sesgo antiisraelí con la que hemos lidiado tiene que ver con la exclusión social, con el rechazo”, explicó. No obstante, rechazó el enfoque del gobierno, señalando que “viola la libertad académica”.
La universidad presentó la demanda poco después de que el DHS revocara su estatus de institución anfitriona para estudiantes internacionales. Aunque la decisión judicial le brinda un respiro, el litigio continúa y aún no hay una solución definitiva.
Por ahora, Harvard mantiene su compromiso de defender el carácter global de su comunidad académica, mientras enfrenta uno de los desafíos legales más relevantes de su historia reciente.


































