El papa León XIV asumió este jueves el liderazgo de la Iglesia Católica, convirtiéndose en el primer pontífice nacido en Estados Unidos. Su elección, tras dos días de deliberaciones en el cónclave, marca el inicio de un pontificado que genera expectativas sobre el rumbo que tomará el Vaticano frente a la comunidad LGBTQ+.
La designación del cardenal Robert Prevost como sucesor de Francisco no solo representa un cambio generacional, sino también un punto de tensión respecto a la continuidad del enfoque pastoral inclusivo que caracterizó al papa argentino. Francisco se hizo célebre por su frase: “¿Quién soy yo para juzgar?”, en referencia a las personas homosexuales que buscan a Dios con sinceridad.
León XIV, en cambio, ha mostrado en el pasado una posición doctrinal más conservadora. En 2012, siendo obispo, advirtió sobre la “simpatía por creencias y prácticas que están en desacuerdo con el evangelio”, entre ellas el “estilo de vida homosexual”. Según Newsweek, también se expresó en contra de las familias conformadas por parejas del mismo sexo.
Durante su etapa en Perú, Prevost rechazó los programas educativos que incluían contenidos sobre identidad de género. Según The New York Times, el entonces obispo consideraba esas iniciativas como “confusas” y afirmó que “crean géneros que no existen”, una declaración que generó críticas de defensores de derechos humanos.
También te puede interesar: León XIV | el papa que rompió un tabú global
A pesar de estos antecedentes, observadores eclesiásticos destacan su capacidad para dialogar con diversos sectores dentro del Vaticano. La Repubblica lo definió como un “prelado cosmopolita”, apreciado tanto por sectores conservadores como reformistas.
El mensaje inaugural de León XIV desde el balcón de la Basílica de San Pedro fue conciliador: “La paz sea con ustedes. Que esta paz llegue a sus corazones, a sus familias y a toda la tierra”. Sin embargo, no hizo mención específica a la comunidad LGBTQ+ ni a temas de moral sexual.
El nombre papal escogido, León XIV, ha sido interpretado como una alusión a pontífices de liderazgo firme, como León XIII, autor de la encíclica Rerum Novarum. Este simbolismo refuerza la percepción de que su papado podría sostener una línea doctrinal más rígida en cuestiones sociales.
Desde EE.UU., el presidente Donald Trump celebró la elección en su red Truth Social: “Qué gran honor para nuestro país. Espero con entusiasmo conocer al papa Leo XIV”.
La reacción de colectivos LGBTQ+ ha sido cautelosa. Grupos como New Ways Ministry y DignityUSA han indicado que los primeros gestos del nuevo pontífice serán decisivos para conocer si su papado continuará con la apertura iniciada por Francisco o restablecerá una visión más restrictiva.
El mundo católico observa ahora con atención los próximos pasos de León XIV, en un contexto donde la inclusión, la identidad de género y la familia diversa son temas centrales en la agenda social y pastoral de la Iglesia.