Texas podría convertirse en la primera línea de defensa contra el gusano barrenador del Nuevo Mundo, una peligrosa plaga que amenaza a la ganadería estadounidense. Legisladores federales propusieron construir una planta de esterilización de moscas en el estado para frenar su avance.
El parásito, cuya larva se alimenta de la carne del ganado y en raras ocasiones de humanos, ha sido detectado recientemente en los estados mexicanos de Chiapas, Campeche y Tabasco. Su desplazamiento hacia el norte preocupa a las autoridades sanitarias y al sector agrícola de Texas.
El congresista Tony Gonzales advirtió que el impacto de esta plaga podría sentirse pronto en la vida cotidiana.
“Muy pronto la gente sabrá lo que es un gusano barrenador porque no podrán hacer barbacoas los fines de semana”, declaró.
Actualmente, Estados Unidos depende de México y Centroamérica para contener al insecto mediante la liberación de moscas estériles. Sin embargo, ante el aumento de casos, legisladores texanos impulsan la creación de una planta nacional que reduzca la dependencia extranjera.
“Necesitamos erradicar por completo esta plaga antes de que sea demasiado tarde”, afirmó Gonzales. “La Ley STOP al Gusano Barrenador proporciona recursos específicos para lograr precisamente eso”.
La legislación bipartidista, presentada por Gonzales, Ted Cruz, John Cornyn, Ben Ray Luján, Cindy Hyde-Smith y Martin Heinrich, autorizaría fondos federales para construir la instalación y permitiría al Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) poner en marcha su operación.
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“Combatir al gusano barrenador del Nuevo Mundo es vital para proteger a nuestro ganado, a los productores texanos y a toda la industria ganadera estadounidense”, dijo el senador John Cornyn.
La planta produciría moscas estériles que serían liberadas en áreas afectadas, impidiendo la reproducción del parásito. La única instalación similar en el hemisferio occidental se encuentra actualmente en Panamá.
Para los promotores del proyecto, Texas es el lugar ideal por su proximidad a la frontera sur y su amplia infraestructura ganadera.
“En el sur y el oeste de Texas tiene mucho sentido ubicar esa instalación”, explicó Gonzales.
La preocupación ya ha tenido consecuencias inmediatas. Estados Unidos suspendió temporalmente las importaciones de ganado desde México para evitar la propagación del gusano, lo que refleja la urgencia de adoptar medidas de contención internas.
“Este proyecto de ley impulsará esos esfuerzos, y el Congreso debería aprobarlo”, afirmó el senador Ted Cruz.
La posible planta en Texas se perfila como una respuesta estratégica a una amenaza creciente que, de no ser contenida, podría tener efectos devastadores sobre el sector cárnico del país y la economía rural del estado.


































