A medianoche del miércoles, el Senado de Texas aprobó el Proyecto de Ley 229 de la Cámara de Representantes, que exige que toda documentación estatal refleje el sexo asignado al nacer, definido según las características reproductivas. Con una votación de 20 a 11, la medida ya había sido aprobada por la Cámara y ahora se dirige al despacho del gobernador.
La legislación, impulsada por la representante Ellen Troxclair y patrocinada en el Senado por Mayes Middleton, especifica que una mujer es quien tiene un sistema reproductivo desarrollado para producir óvulos, y un hombre, quien está biológicamente diseñado para fecundarlos.
Este cambio legal afectará directamente a las personas trans e intersexuales, al revertir en los registros oficiales su identidad de género al sexo asignado al nacer. Aunque la ley no impone sanciones penales ni civiles, sí obliga a que esa definición se aplique en toda legislación estatal.
Middleton defendió la norma como una acción “de sentido común” alineada con las órdenes ejecutivas que reconocen solo dos sexos. “Tu sexo al nacer es tu sexo al nacer, y punto”, afirmó durante el debate legislativo.
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Desde el lado demócrata, los senadores José Menéndez, de San Antonio, y Molly Cook, de Houston, cuestionaron la utilidad del proyecto y alertaron sobre sus implicaciones. Menéndez señaló que forzar a las personas no binarias a registrarse en categorías que no reflejan su identidad “se convierte en discriminación en la práctica”.
Las organizaciones transgénero han advertido que esta ley podría invalidar decisiones judiciales previas que permitieron a personas trans modificar su género en certificados de nacimiento, licencias de conducir y otros documentos oficiales.
Heather Clark, una residente de Austin, relató ante el Senado cómo la reversión de género en los documentos de su esposa transgénero afectaría su vida diaria. “Cada vez que se le pida que muestre su licencia de conducir, podría verse obligada a explicar por qué su apariencia no coincide con su documentación”, declaró.
La norma, denominada por sus promotores como “Declaración de los Derechos de las Mujeres”, también busca preservar la separación por sexo en baños públicos, vestuarios, cárceles y competencias deportivas. Los impulsores aseguran que responde a preocupaciones sobre la participación de mujeres trans en espacios femeninos.
Middleton afirmó que esta legislación responde a la necesidad de aclarar términos usados en cientos de leyes estatales. “Nunca pensamos que necesitáramos definirlo hasta hace poco”, sostuvo.
Aunque aún no se conoce la fecha en que el gobernador firmará la ley, no se han dado señales de un posible veto. Las agencias estatales deberán ahora revisar en qué documentos y sistemas se deberán aplicar las nuevas definiciones. Las implicaciones legales y sociales podrían extenderse por meses mientras se determinan sus alcances.