El presidente Donald Trump anunció su intención de imponer un arancel del 100 % a todas las películas producidas fuera de Estados Unidos, con el objetivo de incentivar la producción cinematográfica nacional. La propuesta ha generado inquietud en la industria del entretenimiento y en sectores económicos relacionados.
En una publicación reciente en Truth Social, Trump expresó: “La industria cinematográfica en América está muriendo rápidamente. Otros países ofrecen incentivos para atraer a nuestros cineastas y estudios fuera de Estados Unidos. Esto representa una amenaza para la seguridad nacional”.
La administración ha comenzado a explorar la implementación de esta medida, aunque aún no se han definido detalles clave, como la valoración de las películas para aplicar el arancel y los criterios para clasificarlas como productos importados. El presidente indicó que desea reunirse con representantes de la industria antes de que la tarifa entre en vigor para “asegurarse de que estén conformes con ella”.
La propuesta ha suscitado preocupaciones sobre posibles represalias comerciales que podrían afectar a otros sectores de servicios estadounidenses, como tecnología, banca y streaming, que en conjunto representan más del 75 % del producto interno bruto del país y generaron un superávit comercial de casi $300 mil millones el año pasado.
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Ryan Young, investigador del Competitive Enterprise Institute, advirtió: “Si comenzamos una guerra arancelaria en servicios, podríamos abrir la puerta a represalias contra un superávit de $300 mil millones. Si parte del objetivo de Trump es mantener un superávit comercial, ¿por qué imponer aranceles en sectores donde ya lo tenemos?”.
La industria cinematográfica estadounidense, que exportó $22.6 mil millones en películas en 2023, podría enfrentar desafíos significativos si se implementa esta política. Además, países como el Reino Unido y Australia, que han sido destinos populares para producciones estadounidenses debido a incentivos fiscales y costos más bajos, podrían verse afectados.
Representantes de la industria y gobiernos extranjeros han expresado su preocupación. El embajador australiano en EE. UU., Kevin Rudd, destacó la importancia de la colaboración internacional en el cine y advirtió que medidas proteccionistas podrían dañar el intercambio cultural.
Hasta el momento, la Casa Blanca ha indicado que está evaluando todas las opciones y que no se ha tomado una decisión final sobre la implementación del arancel. La comunidad cinematográfica y los socios comerciales internacionales permanecen atentos al desarrollo de esta propuesta y sus posibles implicaciones.