Kilmar Abrego Garcia, un salvadoreño residente en Maryland que fue deportado erróneamente en marzo, viaja de regreso a Estados Unidos para enfrentar cargos penales relacionados con el transporte de migrantes indocumentados.
Fuentes del medio confirmaron que Abrego abordó un avión desde El Salvador con destino a EE.UU., donde comparecerá ante una corte federal en Tennessee.
Este traslado ocurre dos meses después de que la administración del presidente Donald Trump reconociera públicamente que la expulsión de Abrego fue un error administrativo. El hombre había sido detenido por Immigration and Customs Enforcement (ICE) el 12 de marzo de 2025, pese a una decisión judicial previa que impedía su deportación por riesgo de represalias de pandillas como MS-13 en su país de origen.
La fiscal general Pam Bondi sostuvo que el fallo se debió a “un paso adicional faltante en el papeleo”, aunque el gobierno federal ha continuado señalando a Abrego como presunto miembro de MS-13, acusación que sus abogados niegan rotundamente. “No tiene antecedentes penales”, indicaron en repetidas oportunidades.
En 2019, una corte había determinado que Abrego no debía ser deportado debido al peligro creíble que enfrentaría en El Salvador. No obstante, fue trasladado al penal de Zacatecoluca, conocido por sus condiciones severas.
El 30 de abril, la jueza del U.S. District Court en Maryland, Paula Xinis, ordenó la desclasificación parcial de documentos relacionados con la demanda por su deportación. Argumentó que no se justificaba el cierre del caso al público bajo el pretexto de “seguridad nacional”.
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Xinis explicó que algunos documentos ya eran de dominio público antes de ser sellados y que las objeciones del gobierno —por supuesta información clasificada o diplomática— no eran suficientes para limitar el acceso. “No revelan información confidencial ni comprometen intereses gubernamentales significativos”, señaló.
El 17 de abril, el senador Chris Van Hollen viajó a El Salvador y logró visitar a Abrego en prisión. En contraste, el representante Glen Ivey intentó hacer lo mismo en mayo, pero fue rechazado por autoridades locales, a pesar de haber solicitado el permiso correspondiente a través de la embajada estadounidense. “Dejen de jugar. Solo queremos hablar con él”, declaró Ivey en un video publicado en X.
Según los documentos judiciales liberados, hubo comunicaciones entre los abogados de Abrego y el gobierno estadounidense sobre gestiones diplomáticas con El Salvador para facilitar su retorno. Sin embargo, funcionarios federales evitaron brindar detalles, argumentando que “podría perjudicar el resultado final”.
La acusación contra Abrego incluye cargos por presuntamente facilitar el transporte de migrantes indocumentados dentro de Estados Unidos. El caso se presentará ante una corte federal en Tennessee en los próximos días.


































