En la madrugada del jueves 12 de junio, Israel lanzó un ataque aéreo contra Irán, calificándolo como una “acción preventiva”, en medio del aumento de tensiones por el programa nuclear iraní.
Los residentes de Teherán se despertaron con fuertes explosiones. Columnas de humo fueron visibles en el distrito de Chitgar, al oeste de la ciudad. Aunque no se han confirmado objetivos nucleares en esa zona, las autoridades israelíes han indicado que el ataque incluyó instalaciones militares y nucleares, sin detallar las ubicaciones.
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, declaró que una “situación especial” motivó la ofensiva. “Tras el ataque preventivo del Estado de Israel contra Irán, se espera en el corto plazo un ataque con misiles y drones contra nuestra población civil”, advirtió en un comunicado oficial.
En consecuencia, Katz firmó una orden especial que declara un “estado de emergencia en el frente interno”. Añadió que “es esencial seguir las instrucciones de las autoridades y permanecer en zonas protegidas”.
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Minutos después del anuncio, sonaron sirenas antiaéreas en Tel Aviv y se decretó el cierre de escuelas en todo el país para el viernes.
La acción militar israelí ocurre un día después de que el Board of Governors de la International Atomic Energy Agency (IAEA) emitiera una resolución de censura contra Irán, acusándolo de no cooperar con los inspectores. En respuesta, Irán anunció que establecerá un tercer sitio de enriquecimiento nuclear y reemplazará algunas de sus centrifugadoras por modelos más avanzados.
Por su parte, el presidente Donald Trump había declarado previamente que solicitó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, abstenerse de actuar mientras su administración continuaba negociaciones con Irán. “Mientras exista una posibilidad de acuerdo, no quiero que actúen porque eso lo arruinaría”, señaló Trump a la prensa.
Israel ha reiterado en diversas ocasiones que no permitirá que Irán desarrolle armas nucleares, algo que Teherán niega, aunque también ha advertido que podría hacerlo si la presión internacional persiste.
De momento, no hay información oficial sobre víctimas ni sobre el impacto específico del ataque en infraestructura militar o nuclear iraní.
Estados Unidos no participó en la operación ni proporcionó asistencia a Israel. Sin embargo, el Departamento de Defensa estadounidense ordenó el miércoles la evacuación de personal no esencial de la U.S. Embassy en Baghdad. La medida fue parte de una revisión de seguridad para proteger a ciudadanos estadounidenses en la región.
La situación continúa desarrollándose, y tanto Israel como Irán permanecen en alerta máxima.


































