Photo: The White House
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, intentó matizar la postura de su país el domingo, asegurando que Estados Unidos no está en guerra con Irán, sino específicamente con su programa de armas nucleares.
Esta aclaración se produce en un momento de máxima tensión, después de que el ataque estadounidense del sábado —el primero directo sobre suelo iraní— provocara una represalia de Irán contra Israel, con daños reportados en la ciudad de Tel Aviv.
“No estamos en guerra con Irán”, dijo Vance durante una entrevista en el programa “Meet the Press” de NBC News. “Estamos en guerra con el programa nuclear de Irán”.
Sin embargo, el vicepresidente se negó a confirmar con un 100% de certeza que las instalaciones nucleares hubieran sido completamente destruidas, moderando las declaraciones previas del presidente Trump.
Cuando la moderadora Kristen Welker le preguntó si tenía “100% de confianza” en la destrucción de los sitios, Vance respondió: “No voy a entrar en inteligencia sensible […] pero siento mucha confianza en que hemos retrasado sustancialmente su desarrollo de un arma nuclear, y ese era el objetivo”.
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Esta postura contrasta con la del presidente Trump, quien había afirmado que las instalaciones fueron “completa y totalmente aniquiladas”. Un parlamentario iraní, por su parte, aseguró el domingo que el complejo de Fordo no sufrió daños graves. Ambas afirmaciones aún no han sido confirmadas de forma independiente.
En otra entrevista en el programa “This Week” de ABC News, al ser presionado sobre si la instalación de Fordo fue dañada o destruida, Vance evadió una respuesta concreta: “Gravemente dañado versus aniquilado… no estoy seguro de cuál es la diferencia. Lo que sabemos es que hemos retrasado su programa nuclear sustancialmente”.
Vance también advirtió a Irán sobre las consecuencias de cerrar el Strait of Hormuz, una ruta vital para el comercio mundial. Calificó la medida de “suicida”, argumentando que “toda su economía pasa por el Estrecho de Ormuz. Si quieren destruir su propia economía […] creo que sería su decisión”.
Finalmente, el vicepresidente insistió en que Estados Unidos quiere la paz “en el contexto de que ellos no tengan un programa de armas nucleares”, y culpó a Irán por no darle a la diplomacia “una oportunidad real”.


































