La representante estatal Melissa Hortman, su esposo Mark Hortman y su perro de servicio rescatado, Gilbert, murieron el sábado tras ser atacados en su casa por un hombre armado disfrazado de policía.
El atacante, identificado como Vance Luther Boelter, de 57 años, fue arrestado la noche del domingo en Green Isle, donde se entregó pacíficamente luego de permanecer prófugo por dos días.
Según autoridades federales, en el vehículo de Boelter se hallaron pruebas que apuntan a una planificación meticulosa de los ataques. Entre ellas, varios cuadernos con nombres y direcciones de decenas de funcionarios estatales y federales de Minnesota.
Horas antes del crimen contra los Hortman, Boelter intentó asesinar al senador John A. Hoffman y a su esposa Yvette, quienes sobrevivieron el ataque. “Somos increíblemente afortunados de estar vivos”, expresó la familia Hoffman en un comunicado a WCCO.
“Este acto sin sentido jamás debió ocurrir. No hay lugar para la violencia política. Estamos devastados por la pérdida de Melissa y Mark, y agradecemos las muestras de apoyo que hemos recibido de todo el país”, añadieron.
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La comunidad política de Minnesota se encuentra conmocionada. La representante Erin Koegel declaró en X que los hijos de los Hortman tuvieron que despedirse del perro de la familia pocas horas después del crimen. “Gilbert no iba a sobrevivir. Melissa lo amaba. Lo entrenó como perro de servicio, y cuando no pasó la prueba, se alegró porque pudo quedarse. Ella lo necesitaba con ella en el cielo”, escribió.
Helping Paws Inc., organización que entrena perros de servicio para veteranos y personas con discapacidad, compartió una imagen de Hortman junto a Gilbert y recordó su trabajo voluntario. “Melissa será recordada por su amabilidad, compasión y compromiso con hacer del mundo un lugar mejor, tanto en el servicio público como en Helping Paws”, publicaron.
El Departamento de Justicia confirmó que Boelter enfrenta un cargo estatal de asesinato en primer grado y seis cargos federales, incluidos acecho, asesinato con arma de fuego y dos cargos adicionales por las muertes de Melissa y Mark Hortman.
Las investigaciones continúan y, aunque el motivo del atacante aún no se ha esclarecido, las autoridades federales aseguran que se trató de un acto planeado. El caso ha encendido nuevamente el debate sobre la seguridad de los funcionarios públicos ante amenazas extremistas en Estados Unidos.


































