Las autoridades del Lancaster County Sheriff’s Office anunciaron el mes pasado el arresto de seis migrantes indocumentados presuntamente implicados en el asesinato de Larisha Thompson, de 40 años, en un crimen que ha generado conmoción en Carolina del Sur.
El homicidio ocurrió cuando oficiales respondieron al reporte de un vehículo detenido en medio de una carretera. Al llegar, encontraron a Thompson sin vida, con una herida de bala. Durante la investigación, los agentes hallaron evidencia que vinculaba el arma utilizada en el asesinato con otra escena del crimen, relacionada con un robo reciente.
La policía identificó a Asael Torres-Chirinos, de 21 años, como sospechoso clave. Un equipo SWAT ejecutó una orden de allanamiento en su domicilio, donde se encontró el arma de fuego usada tanto en el homicidio como en el robo anterior.
A partir de su arresto, los investigadores identificaron a otros cinco implicados, con edades entre 13 y 21 años. Según confirmaron autoridades migratorias federales, los seis sospechosos se encontraban en Estados Unidos sin estatus migratorio legal.
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“Cada uno de ellos enfrenta cargos por asesinato, intento de robo armado y robo en segundo grado”, declaró Doug Barfield, vocero legal del Lancaster County Sheriff’s Office, al medio The National News Desk (TNND). Añadió que Torres-Chirinos también fue acusado de dos cargos por posesión de arma durante la comisión de un crimen violento, además de un cargo por portar un arma siendo extranjero ilegal.
El sheriff Barry Faile condenó el crimen públicamente: “Este tiroteo desafía cualquier sentido de decencia en una sociedad civilizada. La señora Thompson estaba haciendo su vida un viernes por la noche, sin molestar a nadie. De pronto, estos seis hombres y menores se acercaron a su auto y Torres-Chirinos disparó, quitándole la vida”, sostuvo.
“No hay lugar en nuestra sociedad para actos como este ni para quienes los cometen. Espero sinceramente que estos seis nunca vuelvan a estar entre nosotros”, concluyó Faile.
Las autoridades no han revelado más detalles sobre el motivo detrás del asesinato ni la relación exacta entre los implicados. Se continúa evaluando el proceso judicial para cada uno de los involucrados, quienes permanecen bajo custodia a la espera de juicio.
Este caso ha reavivado el debate en torno a la seguridad y la inmigración ilegal en Carolina del Sur, generando reacciones a nivel local y estatal. Las investigaciones siguen abiertas.


































