Austin-Bergstrom International Airport (ABIA) enfrenta una preocupante escasez de personal en su torre de control. Según denunció el congresista Lloyd Doggett, actualmente solo 29 de los 60 controladores aéreos necesarios están activos, lo que representa menos de la mitad del personal requerido.
Esta alarmante situación ocurre tras registrarse seis incidentes de cuasi colisión aérea en el aeropuerto desde febrero de 2023. “Nuestros controladores en Austin están haciendo un gran trabajo, pero están sobrecargados y mal distribuidos”, afirmó Doggett.
Pese a sus gestiones ante la Federal Aviation Administration (FAA), el problema persiste. Aunque el congelamiento federal de contrataciones fue levantado específicamente para este rubro, el proceso de incorporación ha sido lento y no ha alcanzado los niveles necesarios.
El excomisionado del Austin Airport Advisory Commission, Jeremy Hendricks, quien integró la comisión durante ocho años, también expresó su inquietud: “Aunque ya no formo parte de la comisión, recibo llamadas todos los días preguntando si es seguro volar o si deberían llegar con más anticipación”.
El riesgo no es menor. Doggett advirtió que si no se toman medidas inmediatas, “podríamos llegar a la séptima cuasi colisión aérea, y esta sí podría convertirse en una verdadera catástrofe”.
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Además de los riesgos en seguridad, el déficit de personal podría traducirse en importantes demoras para los viajeros. “Una persona que planea volar a Austin desde Chicago o Dallas podría enfrentarse a retrasos de una o dos horas adicionales”, advirtió el congresista.
Doggett también mencionó un accidente fatal ocurrido este año en el aeropuerto de Washington D.C., donde un helicóptero y una avioneta colisionaron, dejando 67 muertos. Una investigación posterior reveló que ese control también tenía problemas de personal.
“Es cierto que necesitamos sistemas de control aéreo modernos y del siglo XXI, pero eso tomará años. Lo urgente es contratar al personal ahora para evitar tragedias y devolver la seguridad al aeropuerto”, enfatizó Doggett.
Hendricks añadió que, aunque la ciudad no puede intervenir directamente en decisiones federales, los líderes locales tienen un papel importante: “Como ciudadanos, miembros de la comisión, del concejo municipal e incluso el alcalde Watson, debemos unirnos y presionar al Congreso. No se trata de política partidaria, sino de seguridad”.
Doggett aseguró que continuará exigiendo soluciones a la FAA, pero reconoció que los recortes presupuestarios federales y otras restricciones siguen dificultando la aprobación de nuevas legislaciones para revertir esta crisis.
La comunidad aérea de Austin, tanto usuarios como trabajadores, permanece en alerta, a la espera de que se tomen acciones concretas para garantizar vuelos seguros y sin interrupciones durante los próximos meses.


































