A partir del próximo año escolar, los estudiantes de Texas ya no podrán usar dispositivos de comunicación personal, como teléfonos, relojes inteligentes y tabletas, durante el horario de clases, debido a una nueva ley estatal que ha generado un intenso debate entre los padres de familia.
El Gobernador Greg Abbott firmó hace unos días la ley House Bill 1481, que exige que todas las escuelas públicas y las escuelas charter de inscripción abierta adopten políticas que restrinjan el acceso de los estudiantes a sus dispositivos personales durante las clases.
La ley ha dividido las opiniones. Por un lado, algunos padres expresan una gran preocupación por la comunicación en caso de emergencia. “Necesito poder comunicarme con mi hijo; eso no me parece seguro”, comentó Skylar Lovelace, madre de un estudiante del Round Rock ISD, quien se mostró sorprendida por la nueva medida. Para ella, tener noticias de su hijo durante el día es clave para su tranquilidad.
Otros, sin embargo, aplauden la prohibición como una forma de mejorar la concentración y la interacción social en las aulas. “Creo que hay investigaciones decentes que muestran beneficios positivos en términos de concentración y aumento de la actividad física”, afirmó Leila Anderson, madre y terapeuta de East Austin. “Espero que esto permita que los niños sean más niños en la escuela”.
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Algunos distritos escolares del centro de Texas, como Taylor ISD y Lake Travis ISD, ya habían implementado políticas similares. La Superintendente de Taylor ISD, Dra. Jennifer García Edwardsen, señaló que su enfoque de guardar los teléfonos en bolsas con seguro ha mejorado el tiempo de instrucción en el aula, a pesar de los desafíos iniciales.
El apoyo a la ley desde las altas esferas educativas es claro. El Comisionado de la Texas Education Agency, Mike Morath, expresó su firme postura durante el debate de la ley: “Desde mi perspectiva, los teléfonos celulares son extremadamente perjudiciales para el aprendizaje de los estudiantes, y si estuvieran en mi poder, ya los habría prohibido en todas las escuelas del estado”.
Ahora, los distritos escolares tienen 90 días para adoptar una política que cumpla con la ley. Entidades como Del Valle ISD y Hays CISD todavía están definiendo la logística, pero aseguran que los estudiantes siempre podrán contactar a sus padres en caso de emergencia, aunque no han detallado cómo lo gestionarán sin los dispositivos.


































