La Casa Blanca confirmó este martes que a partir del miércoles 4 de junio entrarán en vigor los nuevos aranceles del 50% sobre las importaciones de acero y aluminio, duplicando las tarifas anteriores, que se situaban en el 25%. La medida fue firmada por el presidente Donald Trump como parte de su estrategia para fortalecer la industria manufacturera estadounidense.
Durante un evento reciente en Pittsburgh, Pennsylvania, Trump había adelantado la medida ante trabajadores del sector siderúrgico. “Vamos a subir los aranceles sobre el acero en los Estados Unidos, lo que asegurará aún más la industria siderúrgica en el país”, afirmó.
En ese mismo discurso, el mandatario justificó la decisión asegurando que una tarifa del 25% aún puede ser sorteada por los exportadores, pero “con un 50% ya no pueden sortearla”. También celebró la reciente inversión de Nippon Steel en U.S. Steel, remarcando que permanecerá bajo control estadounidense.
Según la Casa Blanca, las importaciones del Reino Unido seguirán sujetas al arancel del 25%, gracias a un acuerdo bilateral previamente firmado. No obstante, aún restan negociaciones sobre derechos y cuotas entre ambos países.
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La nueva orden ejecutiva indica que el objetivo central es brindar mayor apoyo a las industrias locales de acero y aluminio, que enfrentan una competencia constante debido al exceso de oferta global y los bajos precios de las importaciones.
En sus redes sociales, Trump declaró que es “un gran honor” contribuir a la recuperación de las industrias nacionales, y calificó la medida como “otra gran sacudida de grandes noticias para nuestros maravillosos trabajadores”.
Sin embargo, la decisión generó rápidamente reacciones en el ámbito internacional. La Unión Europea advirtió que responderá con medidas compensatorias si no se alcanza un acuerdo durante el período de gracia de 90 días, el cual finaliza en julio.
El portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill, declaró: “Si no se alcanza una solución mutuamente aceptable, tanto las contramedidas existentes como nuevas medidas adicionales entrarán en vigor automáticamente el 14 de julio o antes, si las circunstancias lo requieren”.
Gill añadió que esta acción estadounidense “socava los esfuerzos en curso para alcanzar una solución negociada” y que la Comisión está preparada para “defender los intereses de la Unión, protegiendo a nuestros trabajadores, consumidores e industria”.
Esta política arancelaria forma parte de las promesas de campaña de Trump, enfocadas en revitalizar la producción nacional y reducir la dependencia de productos importados, especialmente en sectores clave como el siderúrgico.
El impacto económico y comercial de esta medida se observará en los próximos meses, mientras se desarrollan las negociaciones con los principales socios comerciales y se evalúa la respuesta del mercado internacional.