Cuatro años después de que el gobernador Greg Abbott anunciara la construcción de un muro fronterizo estatal, la Legislatura de Texas ha suspendido discretamente su financiamiento, dejando inconcluso el proyecto con apenas un 8 % edificado.
La medida fue tomada en las últimas horas de la actual sesión legislativa, sin un debate público. Hasta la fecha, el programa ha costado más de $3 mil millones y solo ha logrado completar 65 millas del total de 805 previstas. Según datos del Texas Tribune, los segmentos construidos están fragmentados, ubicados principalmente en zonas rurales donde los cruces ilegales son menos frecuentes.
El 6 de junio, los legisladores aprobaron el presupuesto estatal con $3.4 mil millones destinados a seguridad fronteriza. Sin embargo, la senadora estatal Joan Huffman confirmó que “ninguno de esos fondos se usará para el muro”, sino que serán dirigidos al Department of Public Safety y la Texas National Guard para operaciones como Operation Lone Star.
“No es que no veamos la necesidad de seguridad en la frontera”, afirmó Huffman. “Pero siempre debió ser responsabilidad del gobierno federal”.
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El portavoz de Abbott, Andrew Mahaleris, indicó que los avances bajo la administración Trump permitieron que Texas ajustara su enfoque. Aunque evitó referirse directamente al muro, aseguró que las autoridades estatales seguirán apoyando las tareas de control migratorio.
El Texas Facilities Commission, responsable del proyecto, había proyectado construir al menos 100 millas para 2026. Sin embargo, en abril informó que con los fondos disponibles solo podrían completarse 83 millas. Actualmente no se iniciarán nuevos tramos.
El muro ha enfrentado fuertes obstáculos. Casi toda la tierra junto al Río Grande es de propiedad privada, y una ley estatal prohíbe el uso de expropiación forzada (eminent domain) para el proyecto. En marzo, el 24 % de los propietarios contactados se negó a permitir la construcción en sus terrenos, lo que ha limitado el avance.
En noviembre, un senador republicano propuso legalizar el uso de eminent domain, pero el proyecto fue archivado. Como resultado, la ubicación de los tramos del muro ha respondido más a la disponibilidad de terrenos que a criterios de efectividad, según expertos en seguridad fronteriza.
Aunque el muro fue una de las principales banderas políticas de Abbott, el futuro del proyecto es incierto. El gobernador promovió su construcción con eventos públicos y recaudó más de $55 millones en donaciones. No obstante, el enlace para donar fue retirado del sitio web oficial tras el 29 de mayo.
A nivel federal, la administración Trump otorgó en marzo su primer contrato para construir siete millas adicionales en Hidalgo County. Sin embargo, ha dejado entrever que, en un posible segundo mandato, dará prioridad a las deportaciones antes que a nuevas barreras físicas.
Mientras tanto, los cruces ilegales han disminuido desde fines de 2023, registrando menos de 13,000 mensuales desde febrero, según datos de U.S. Customs and Border Protection.
El debate sobre la eficacia del muro continúa. En 2023, el senador Bob Hall cuestionó si estaban “gastando mucho dinero solo para dar la apariencia de hacer algo”. Por su parte, el senador Charles Perry advirtió que la inversión ilimitada en infraestructura fronteriza es “como correr en una rueda de hámster”.


































