El presidente Donald Trump no escatimó en críticas públicas contra el gigante de las telecomunicaciones AT&T, a quien culpó directamente por una serie de fallas técnicas que afectaron una crucial conferencia telefónica que sostenía con líderes religiosos de todo el país.
Fiel a su estilo directo, Trump llevó su descontento a su plataforma Truth Social, donde detalló su frustración en tiempo real. “Esta es la segunda vez que ocurre”, escribió el mandatario, subrayando que no era un incidente aislado. En un mensaje casi personal, instó a los directivos de la compañía a tomar cartas en el asunto: “Si el Jefe de AT&T, quienquiera que sea, pudiera involucrarse, sería bueno. ¡Hay decenas de miles de personas en la línea!”.
En sus publicaciones, Trump se tomó el tiempo para disculparse con su audiencia por los inconvenientes. “Mis disculpas por la larga espera en la llamada con los Líderes Religiosos”, expresó, antes de lanzar una advertencia directa a la compañía. “AT&T debe ponerse las pilas”, continuó, sentenciando que la paciencia se había agotado y que se vería forzado a tomar medidas.
La amenaza fue explícita y directa: “Puede que tengamos que reprogramar la llamada, pero la próxima vez usaremos otro proveedor”. Concluyó su crítica con una dura evaluación sobre la competencia de la empresa: “AT&T obviamente no sabe lo que está haciendo”.
Este estallido público contra uno de los pilares de las telecomunicaciones en EE. UU. no pasa desapercibido por su timing. La crítica vehemente a la calidad del servicio de AT&T ocurre apenas unas semanas después de que sus hijos, Eric Trump y Donald Trump Jr., anunciaran el lanzamiento de su propia compañía de telefonía móvil, “Trump Mobile”, entrando a competir directamente en el mismo mercado.
La nueva empresa familiar se posiciona como una alternativa patriótica, enfocada en ofrecer un “servicio inalámbrico asequible, que refleje los valores de los estadounidenses y entregue una calidad confiable con la que se pueda contar”. Esta promesa de fiabilidad contrasta marcadamente con la imagen de caos e incompetencia que el presidente pintó sobre el servicio de AT&T durante el incidente del lunes.