El presidente Donald Trump ha presentado lo que llama su “Big, Beautiful Bill”, que incluye importantes reformas a las regulaciones sobre la propiedad de armas. En una medida que promete agitar el debate sobre el control de armas en el país, se propone eliminar la inclusión de rifles de cañón corto, escopetas y supresores de la National Firearms Act.
Las modificaciones que provienen del comité de finanzas del Senado facilitarían la adquisición de estos armamentos al despojarles del impuesto federal de $200 que actualmente se aplica a tales armas y accesorios. Además, estas armas no necesitarían ser registradas ante la Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (ATF), eliminando así trámites adicionales para los propietarios.
La iniciativa, conocida como STOP Harassing Owners of Rifles Today (SHORT) Act, fue impulsada por el senador Roger Marshall de Kansas y el representante Andrew Clyde de Georgia. La propuesta se considera una respuesta a la decisión reciente de la ATF, que reformuló los “stabilizing braces” permitiendo que ciertos dispositivos se clasifiquen como culatas de pistolas, transformando de este modo estas armas en rifles de cañón corto (SBR), lo cual es ilegal a menos que se registren.
Trump y sus aliados argumentan que estas reformas son necesarias para proteger los derechos de los propietarios de armas, señalando que “los dueños responsables no deberían ser acosados por poseer un arma que cumplen con la ley” y que “aliviar las restricciones es fundamental para la libertad”. A su vez, sugieren que estas medidas estimularían un sentido de pertenencia y seguridad entre los ciudadanos gun owners.
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Sin embargo, la propuesta ya enfrenta una resistencia significativa por parte de los legisladores demócratas, quienes argumentan que debilitar los controles sobre armas de fuego puede incrementar la violencia y los incidentes trágicos relacionados con el uso de armas. Ellos insisten en que la presión para mantener regulaciones más estrictas se debe a la necesidad de prevenir que armas potencialmente peligrosas lleguen a manos equivocadas.
El SHORT Act también podría generar un considerable debate en el seno del congreso, donde se requiere un apoyo sólido para que el proyecto prospere y se convierta en ley. La proposición posteriormente se someterá a votación en el Senado, pero el presidente necesitará una combinación de apoyo bipartidista para que la ley avance, ya que las preocupaciones sobre la seguridad pública continúan siendo un tema candente en la política estadounidense.
Mientras tanto, el entorno político se mantiene intensamente polarizado respecto a la regulación de armas. Los defensores de la ley de armas argumentan que la legislación es un paso adelante hacia la libertad personal, mientras que los opositores sostienen que simplificar el acceso a armas de fuego aumentaría el riesgo de uso indebido.
Este desarrollo en las políticas sobre armas de fuego representa otro capítulo en el largo y complejo debate sobre la propiedad y el control de armas en los Estados Unidos, subrayando la continua lucha por equilibrar derechos individuales y la seguridad pública.


































