Dos agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) se declararon culpables de permitir el ingreso de drogas ilegales a EE.UU. desde México. Según fiscales federales, Jesse Clark García y Diego Bonillo usaban mensajes con emojis como código secreto para coordinar con narcotraficantes. Operaban en los cruces fronterizos de Tecate y Otay Mesa. Ambos aceptaron sobornos a cambio de dejar pasar vehículos cargados de cocaína, metanfetamina y heroína.
Bonillo admitió que facilitó la entrada de al menos 75 kilogramos de fentanilo. Los sobornos les permitieron financiar viajes internacionales, artículos de lujo e intentos de compra de bienes raíces en México. La Fiscalía Federal destacó que ambos se beneficiaron enormemente del esquema. Su sentencia podría incluir cadena perpetua. Esto evidencia cómo la corrupción sigue siendo un problema grave en las aduanas.
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Por otro lado, expertos indican que lo incautado por las autoridades representa solo una pequeña parte del tráfico real. Hasta marzo de 2025, EE.UU. confiscó unas 46 toneladas de drogas, incluidas 3 toneladas de fentanilo. En el lado mexicano, se reportaron decomisos significativos de metanfetamina, marihuana y cocaína. Sin embargo, analistas estiman que las incautaciones reflejan apenas entre el 5% y 10% del total que cruza la frontera.
Asimismo, el caso destaca la vulnerabilidad de los puertos de entrada legales. Ciudadanos estadounidenses suelen actuar como “mulas” para transportar drogas sintéticas como el fentanilo. Si en 2025 se incautaron 3 toneladas de esta sustancia, el volumen real podría superar las 30 toneladas. Este escenario pone en evidencia la necesidad de reforzar la seguridad fronteriza y combatir la corrupción dentro de las agencias encargadas.


































