El café venezolano regresa poco a poco al mercado internacional. Según Andrés Avelino Álvarez, presidente de la Federación Venezolana de Caficultores, la producción ha mejorado tras años de crisis. Avelino aseguró que las exportaciones hacia Estados Unidos lideran los envíos, a pesar de las tensiones políticas. Venezuela también vende café a Japón, Rusia, Turquía y países europeos. Estas transacciones son un respiro para los caficultores locales.
No obstante, el sector enfrenta serios desafíos. La producción cayó drásticamente desde los 400,000 sacos anuales en los años 90 a menos de 100,000 en la actualidad. Esto se debe a la crisis económica, la falta de inversión y la migración de productores. Aunque el café mantiene su reputación de alta calidad, las limitaciones logísticas y financieras impiden acceder a mercados más amplios. En 2023, Venezuela exportó solo entre 1,000 y 1,500 toneladas métricas de café.
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Por otro lado, el gobierno trabaja en una Ley del Café para apoyar a los productores. Esta normativa busca fortalecer la cadena de valor del grano y mejorar la infraestructura agrícola. Según Álvarez, quien también es diputado, la ley podría aprobarse antes de fin de año. Además, pequeños productores han iniciado proyectos con empresas estadounidenses interesadas en café gourmet. Estos acuerdos buscan revitalizar la industria y recuperar la presencia global.
En conclusión, el futuro del café venezolano depende de la estabilidad económica y las políticas públicas. Pese a las adversidades, los caficultores mantienen viva una tradición centenaria. Su esfuerzo permite que el aroma de los Andes llegue a mesas selectas en EE.UU. y Europa. Este granito de esperanza podría marcar el renacimiento de una industria clave para Venezuela.


































