El Papa León XIV ha reconocido oficialmente un milagro ocurrido en Rhode Island, el cual puede ser atribuido a la intercesión de un sacerdote español del siglo XIX, un paso crucial en su camino hacia la santidad.
El Vaticano informó que la curación inexplicable de un bebé, nacido en 2007, ocurrió después de una oración al Padre Salvador Valera Parra. El Reverendo Timothy Reilly, de la Diócesis Católica Romana de Providence, calificó la noticia como “maravillosa” y un recordatorio del poder de la oración.
Según un informe del Dicasterio para las Causas de los Santos del Vaticano, el niño prematuro, llamado Tyquan, nació mediante una cesárea de emergencia en el hoy cerrado Memorial Hospital de Pawtucket en 2007 y no se esperaba que sobreviviera. El bebé sufría de falta de oxígeno y otros síntomas que no mejoraron después de una hora.
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El médico que lo atendía, de nacionalidad española, rezó a Valera Parra. El informe del dicasterio señala que, sin intervención médica, el corazón del niño comenzó a latir.
Posteriormente, el niño fue trasladado a cuidados intensivos neonatales, donde los médicos esperaban que tuviera daños neurológicos. Sin embargo, comenzó a hablar a los 18 meses, a caminar a los 2 años y “continuó su crecimiento como un niño normal, llevando una vida regular y practicando deportes”, según el informe.
La aprobación del milagro por parte del Papa pone al Venerable Siervo de Dios Salvador Valera Parra en el camino hacia una posible beatificación y canonización (declaración de santidad).
El proceso de investigación, según se informó, comenzó hace más de 10 años. Un obispo de la diócesis natal de Valera Parra en España envió investigadores a Rhode Island en 2014 para examinar el caso. Salvador Valera Parra fue un sacerdote diocesano en Huércal-Overa, España, y vivió entre 1816 y 1889.