Decenas de familias se agolpan frente a un camión de alimentos dos veces al mes en un área de Virginia. Este vecindario, con alta población inmigrante, depende de la ayuda para sobrevivir. Alicia Vásquez, una madre que espera su turno, explica que los precios en el supermercado son inalcanzables. “Nos ayuda mucho porque la comida hoy está carísima”. Estas jornadas de distribución son organizadas por activistas desde hace años. Además, el condado ofrece servicios básicos de salud y asesoría legal. Sin embargo, la inflación ha complicado aún más la situación.
A pesar de la ayuda, las cosas han empeorado este año. Las redadas de ICE han sembrado el pánico entre los residentes. Muchos dejaron de acudir al camión por miedo a ser detenidos. Brenda, una guatemalteca que llegó hace dos años, confiesa que incluso pensó en regresar a su país. “Incluso hubo un tiempo que la gente ya no vino a traer comida”, dice. Por su parte, John Cano, del Centro de Ayuda Legal, señala que la comida comenzó a echarse a perder. Pocos se atrevían a buscar asistencia legal o médica.
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Por otro lado, las tácticas de ICE también están cambiando. Ahora esperan a que las personas salgan de sus casas para detenerlas. Esto ha generado un ambiente de tensión en la comunidad. Un hondureño en la fila, que prefirió mantenerse en anonimato, cuenta que perdió su empleo durante cuatro meses. Aunque trabaja nuevamente, vive con miedo. Otros comparten su historia. Damaris, madre de un niño ciudadano, admite que tiene miedo de enviarlo a la escuela. “Lo he vivido yo en carne propia tener el temor”.
Finalmente, el miedo afecta a todos por igual. Alicia Vásquez resalta que ni siquiera tener papeles garantiza seguridad. “Yo he visto varios que con residencia y se los han llevado”. Las familias inmigrantes buscan un futuro mejor para sus hijos, pero el temor domina sus vidas. Según una encuesta de CNN, el 59% de los estadounidenses rechaza las detenciones sin antecedentes penales. Aun así, la comunidad sigue sufriendo. El trabajo ha disminuido y el sustento es incierto. Para muchos, solo queda rezar por un cambio.