La Casa Blanca anunció este jueves la construcción de un nuevo y masivo salón de baile en sus terrenos, un proyecto de $200 millones de dólares que, según se informó, será financiado por el presidente Donald Trump y otros donantes privados, no con fondos públicos. El nuevo edificio se ubicará en el Jardín Sur, donde actualmente se instalan las carpas para eventos.
La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, explicó que durante 150 años los presidentes han necesitado un espacio para eventos más grande, ya que hoy en día se debe usar una “antiestética carpa” para cenas de estado. El nuevo salón tendrá capacidad para 650 invitados sentados, un aumento significativo frente a los 200 del Salón Este.
Si bien el uso de fondos privados para proyectos de la Casa Blanca tiene precedentes históricos, como la famosa restauración de Jacqueline Kennedy, la construcción de un edificio completamente nuevo en los terrenos es una medida audaz. Se espera que la iniciativa genere debate entre los grupos de preservación histórica, preocupados por el impacto en el paisaje icónico de la residencia.
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La construcción comenzará en septiembre y se espera que esté terminada “mucho antes del final del mandato del presidente Trump”. El proyecto será liderado por la firma McCrery Architects, conocida por su estilo de arquitectura clásica, en línea con las preferencias estéticas del presidente para los edificios federales. Su director, Jim McCrery, se mostró honrado y afirmó que la renovación es “hermosa y necesaria”.


































