La economía de México creció un 0.7% en el segundo trimestre, superando las previsiones del mercado. Según el INEGI, esta cifra duplicó las expectativas de los analistas, quienes pronosticaban un alza de solo 0.4%. Este resultado marca el segundo trimestre consecutivo de expansión para la segunda mayor economía de América Latina. Las actividades secundarias y terciarias lideraron este repunte con incrementos del 0.8% y 0.7%, respectivamente. Sin embargo, las actividades primarias, como la agricultura, registraron una contracción del 1.3%.
Por otro lado, expertos advierten que este crecimiento no garantiza estabilidad económica. Gabriela Siller, jefa de análisis de Banco Base, afirmó que México no está en recesión, pero destacó que esto “no significa que la economía esté bien”. Explicó que el país enfrenta riesgos significativos, especialmente si Estados Unidos intensifica sus aranceles. Además, el crecimiento interanual fue mínimo, alcanzando apenas un 0.1%, por debajo de lo esperado. Este dato refleja la debilidad estructural que aún afecta a sectores clave.
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A pesar de este avance, las perspectivas para el segundo semestre son desalentadoras. La incertidumbre sobre las políticas comerciales de Estados Unidos genera preocupación entre los analistas. La dependencia de México respecto a su principal socio comercial agrava esta situación. En términos no ajustados, la economía creció apenas un 0.2% en comparación con el mismo período del año anterior. Este es el ritmo más bajo desde principios de 2021. Pantheon Macroeconomics destacó que la mejora industrial y la resiliencia de los servicios impulsaron el crecimiento, aunque la producción agrícola sigue siendo un lastre.
Finalmente, el Fondo Monetario Internacional actualizó sus proyecciones para México. El organismo prevé un crecimiento económico del 0.2% para este año, una mejora respecto a la contracción del 0.3% estimada en abril. Sin embargo, este desempeño sería el más débil desde la pandemia. Los retos persisten, especialmente en sectores como la agricultura y la minería. Para evitar una posible recesión, México deberá diversificar sus mercados y fortalecer su economía interna. El futuro dependerá de cómo maneje las tensiones comerciales globales.


































