Casi una semana después de las devastadoras inundaciones que cobraron la vida de al menos 121 personas, las autoridades de Texas se enfrentan a un creciente escrutinio sobre su manejo de la crisis y la efectividad del sistema de alertas.
Las lluvias torrenciales, que azotaron con especial fuerza la región central de Hill Country y campamentos de verano infantiles, han dejado un rastro de destrucción. Mientras cientos de rescatistas continúan la búsqueda entre los escombros en el condado de Kerr y comunidades aledañas, la esperanza de encontrar supervivientes disminuye, y la preocupación aumenta por las 173 personas que siguen desaparecidas.
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En la víspera de la visita presidencial de Donald y Melania Trump a la zona de desastre, surgen interrogantes sobre la prontitud de las alertas de emergencia emitidas a los residentes afectados, según la AFP.
ABC News informó la madrugada del jueves que un bombero de Ingram, aguas arriba de Kerrville, solicitó a la Oficina del Sheriff del condado de Kerr a las 04H22 locales del 4 de julio que alertara a los residentes de la cercana Hunt sobre la inminente inundación.
La cadena indicó que su afiliada KSAT obtuvo el audio de la llamada y que la primera alerta llegó al sistema CodeRed de Kerr recién 90 minutos más tarde.
Según ABC, uno de los temas de discusión será la mejora de los sistemas de alerta ante fenómenos meteorológicos.