La administración Trump recortó 158 millones de dólares en programas de prevención de violencia armada. Estos fondos llegaban a ciudades como Nueva York, Chicago y Los Ángeles. Según datos oficiales, se cancelaron abruptamente 69 subvenciones clave del Departamento de Justicia. Expertos advierten que estos recortes ponen en peligro años de trabajo comunitario. Las iniciativas impactadas estaban dirigidas principalmente a comunidades negras y latinas.
Fuentes del Departamento de Justicia afirman que eliminaron las subvenciones porque “ya no cumplen con sus objetivos”. Esta decisión forma parte de una reducción mayor que incluyó 365 subvenciones por $811 millones. También se pudo conocer que otras miles de subvenciones están en riesgo, pues se cuestiona su eficacia en la lucha contra la violencia armada.
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Los fondos financiaron diversos programas de CVI destinados a prevenir tiroteos. Entre ellos, se incluían iniciativas como la formación de equipos para desescalar conflictos y mediar disputas, la labor de trabajadores sociales que vinculaban a personas con recursos y oportunidades laborales, además de programas en hospitales para asistir a víctimas de violencia armada. Grupos como Think Outside Da Block han tenido que despedir personal tras perder su financiamiento federal. El impacto es mayor en el sur de EE.UU., donde el apoyo estatal es limitado.
Organizaciones buscan alternativas para sobrevivir sin fondos federales. Durell Cowan, de HEAL 901, utiliza ahorros personales para mantener su equipo. Algunos grupos policiales respaldan estos programas y piden su restablecimiento. Argumentan que salvan vidas y reducen conflictos en vecindarios vulnerables. La falta de apoyo estatal agrava aún más la crisis.