El presidente Donald Trump anunció este lunes un cambio significativo en la estrategia de Estados Unidos hacia Gaza, prometiendo una participación más directa para responder a lo que describió como una “crisis humanitaria que empeora”. Hablando desde Escocia, Trump se distanció públicamente de Israel, criticando el manejo de la ayuda alimentaria por parte de ese país.
El presidente reveló planes para que Estados Unidos establezca centros de alimentos gestionados por estadounidenses dentro de Gaza. Afirmó que las imágenes de niños que sufren de desnutrición lo obligaron a actuar, describiendo la situación como una “verdadera hambruna”. Trump aseguró que, por ello, Estados Unidos estará “aún más involucrado”.
Aunque las fuerzas israelíes han implementado pausas tácticas limitadas en los combates para permitir el ingreso de ayuda, los críticos sostienen que es insuficiente. Trump se hizo eco de estas preocupaciones y expresó dudas sobre si los envíos de alimentos anteriores de EE. UU. llegaron a las personas necesitadas, sugiriendo que la ayuda es “tomada por Hamás”.
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El presidente también se mostró pesimista sobre la posibilidad de negociar un fin al conflicto. Acusó a Hamás de dificultar las conversaciones y de retener a los últimos 20 rehenes israelíes como una forma de “protección”. Esta postura fue respaldada por el senador Lindsey Graham, quien calificó a Hamás de “nazis religiosos” con los que es imposible negociar.
Durante su estancia en Escocia, Trump se reunió con líderes europeos como el primer ministro británico, Keir Starmer, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quienes, según él, apoyan los esfuerzos humanitarios. Aunque la administración no ha ofrecido un cronograma para los nuevos centros de alimentos, Trump señaló que la acción será urgente.


































