El gobierno de Donald Trump anunció este lunes que los empleados federales pueden intentar reclutar a sus compañeros para unirse a su religión. Según un comunicado oficial, esta práctica está permitida siempre que no sea acosadora. Scott Kupor, director de la Oficina de Gestión de Personal (OPM), explicó que los trabajadores pueden “convencer a otros de la corrección de sus propias opiniones religiosas” en el lugar de trabajo.
La declaración aclara que incluso los supervisores pueden promover su fe entre sus empleados. Sin embargo, las agencias no pueden sancionar a quienes se nieguen a hablar sobre creencias religiosas. Además, los empleados tienen derecho a formar grupos de oración en el lugar de trabajo. Estos grupos deben reunirse fuera del horario laboral para evitar interrupciones operativas. Esta medida refleja un esfuerzo por ampliar el papel de la religión en el sector público.
También te puede interesar: Trump considera dar cheques a ciudadanos
La nueva política se basa en una orden ejecutiva emitida por Trump en febrero. Dicha orden insta a eliminar lo que llamó “el uso del gobierno como arma anticristiana”. También pide a los secretarios del gabinete identificar acciones federales hostiles hacia los cristianos. En julio, la OPM ya había permitido ajustes laborales para acomodar prácticas religiosas, como trabajar desde casa o modificar horarios para realizar oraciones.
Este cambio ha generado debate sobre la separación entre religión y Estado en el ámbito laboral. Algunos aplauden la medida como una defensa de la libertad religiosa. Otros temen que pueda generar tensiones en entornos multiculturales. La declaración insiste en que estas actividades deben ser voluntarias y respetuosas. Aún así, expertos advierten que su implementación podría enfrentar desafíos legales.