El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un acuerdo con Corea del Sur que reduce los aranceles al 15% en lugar del 25% amenazado. Este pacto incluye inversiones por 350.000 millones de dólares en proyectos seleccionados por Trump y compras energéticas por 100.000 millones. El anuncio se realizó tras una reunión en la Casa Blanca. Según analistas, el trato parece favorable para ambos países, aunque muchos detalles aún son ambiguos.
Por otro lado, Corea del Sur logró proteger sectores clave como el arroz y la carne de res, manteniendo sus barreras no arancelarias. Los funcionarios surcoreanos destacaron que las tasas arancelarias quedaron alineadas con competidores como Japón y la Unión Europea. Sin embargo, la inversión prometida levanta dudas. No está claro de dónde provendrá el financiamiento ni qué garantías tendrá su uso. Además, el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, aseguró que el 90% de las ganancias irán a los ciudadanos de EE.UU., lo que podría limitar el beneficio para Corea del Sur.
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A pesar de los avances, el contexto político complica el panorama. Las negociaciones ocurrieron tras la destitución del expresidente surcoreano Yoon Suk Yeol, aumentando la presión sobre el gobierno actual. Corea del Sur enfrentaba la amenaza de nuevos aranceles debido a su superávit comercial con EE.UU., que alcanzó los 55.700 millones en 2023. Aunque el acuerdo parece aliviar tensiones, expertos advierten que su éxito dependerá de cómo se ejecuten las inversiones.
En conclusión, este pacto refleja una victoria diplomática para ambas naciones, pero también plantea desafíos futuros. Mientras Trump celebra el acuerdo como un triunfo económico, líderes surcoreanos aseguran haber evitado lo peor. Sin embargo, la falta de claridad en los términos podría generar controversias. El tiempo revelará si este acuerdo fortalece la relación bilateral o si las tensiones comerciales regresan.


































