El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, visitará este jueves la sede de la Reserva Federal (Fed) en Washington D.C., según anunció la Casa Blanca, en un movimiento inusual que intensifica la tensión con el presidente del banco central, Jerome Powell. La visita, programada para las 16:00 hora local, ha generado alerta en los mercados por su simbolismo político y el historial de críticas de Trump hacia la institución.
Trump, quien nombró a Powell en 2018, ahora lo ha tildado de “tonto” y ha cuestionado públicamente su permanencia en el cargo, a pesar de que su mandato vence en 2026. Además de las diferencias por las tasas de interés, la Casa Blanca acusa a la Fed de un presunto sobrecosto de 700 millones de dólares en la renovación de dos edificios históricos, lo que ha servido como pretexto para aumentar la presión sobre su gestión.
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Aunque el secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que no hay planes inmediatos para reemplazar a Powell, la decisión de Trump de visitar personalmente la sede de la Fed solo días después de atacarlo públicamente se considera claramente una táctica de intimidación. Analistas como Matt Simpson, de City Index, señalan que, pese a que el anuncio podría haber perdido fuerza tras las declaraciones de Bessent, el simbolismo de la visita presidencial a la institución genera una presión política sin precedentes. “No se trata necesariamente de un despido inminente, sino de recordarle a Powell quién tiene el poder”, agregó Simpson.
Este tipo de acciones socava uno de los pilares más importantes del sistema financiero global: la independencia del banco central frente al Ejecutivo. Que un presidente en funciones critique, amenace y luego visite personalmente la Fed alimenta la percepción de injerencia política en decisiones técnicas, lo que puede erosionar la confianza de los mercados. Aunque la reacción inicial fue moderada —con el rendimiento del bono a 10 años en 4,387% y una leve baja del dólar—, el precedente abierto por Trump preocupa a economistas y analistas, quienes advierten que la intimidación a autoridades monetarias puede tener consecuencias a largo plazo para la estabilidad económica.