Las ventas de viviendas existentes en Estados Unidos cayeron de forma más pronunciada de lo previsto en junio, afectadas por los altos niveles de las tasas de interés hipotecarias y la escasez de propiedades en el mercado. Según datos de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (NAR, por sus siglas en inglés), las ventas bajaron un 5,6% respecto al mes anterior, marcando su nivel más bajo en más de un año. Este resultado superó las expectativas de los analistas, que anticipaban una caída moderada del 2,5%.
El principal factor detrás del retroceso sigue siendo el costo del crédito. A pesar de que la Reserva Federal ha mantenido sus tasas de interés sin cambios, las tasas hipotecarias a 30 años se mantienen por encima del 7%, un nivel que desalienta a muchos compradores, especialmente a las primeras viviendas. Además, el inventario de casas disponibles sigue siendo limitado, lo que mantiene los precios elevados y reduce la accesibilidad para sectores de ingresos medios.
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La región del sur de EE.UU. fue la más afectada, con una caída del 7,3% en las ventas, seguida por el oeste, donde el descenso fue del 6,1%. En contraste, el noreste y el norte-central (Midwest) mostraron caídas más leves, del 2,9% y 2,1% respectivamente. El precio medio de una vivienda existente alcanzó los 428.700 dólares, un aumento del 4,3% frente al mismo mes del año anterior, lo que refleja la presión inflacionaria persistente en el sector inmobiliario.
Los economistas advierten que, sin una señal clara de recorte en las tasas de interés por parte de la Fed, el mercado inmobiliario podría mantenerse estancado en los próximos meses. “Los compradores están esperando, y muchos simplemente no pueden permitirse entrar”, señaló Lawrence Yun, economista jefe de la NAR. La recuperación del sector dependerá, en gran medida, de una evolución favorable en la política monetaria y un aumento en la oferta de viviendas.


































