La batalla por el rediseño de los distritos del Congreso en Texas escaló a un nuevo nivel de confrontación el lunes, después de que más de 50 legisladores demócratas huyeran del estado para bloquear una votación. En respuesta, el gobernador Greg Abbott y los líderes republicanos autorizaron órdenes de arresto civil y solicitaron una investigación por posible soborno.
Los demócratas tomaron la drástica medida de abandonar Texas para romper el quórum, el número mínimo de legisladores necesarios para que la Cámara de Representantes pueda sesionar. Su objetivo es impedir la aprobación de un nuevo mapa electoral, respaldado por Abbott y el presidente Donald Trump, que podría dar a los republicanos cinco escaños adicionales en el Congreso. Argumentan que el mapa diluye injustamente el poder de voto de las minorías.
La Cámara de Texas, de mayoría republicana, votó para emitir las órdenes de arresto, aunque estas no tienen efecto fuera del estado, donde se encuentran los legisladores. Aumentando la presión, el gobernador Abbott ordenó a los Texas Rangers que investiguen si los demócratas violaron las leyes de soborno al recibir apoyo financiero para ausentarse de sus deberes.
También te puede interesar: Niños heridos de Gaza llegan a Texas
El congresista demócrata Greg Casar, quien lideró una protesta en Austin, calificó las acciones de Abbott como tácticas de intimidación propias de “otras naciones”. El politólogo Mark Jones, de la Universidad de Rice, señaló que las medidas de Abbott buscan principalmente “aumentar la presión” sobre los ausentes.
La controversia también ha generado frustración entre algunos ciudadanos, quienes lamentan que la sesión especial, convocada para discutir la ayuda a los damnificados por las inundaciones de julio, haya sido dominada por esta lucha partidista.